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01 Roma cubre

  • Abre el Ojo
  • "Classified/Declassified"
  • Número 07 - 3 de noviembre de 2016
Virginia de Diego
  • Virginia de Diego

Este artículo inicia con esas dos palabras por mención literal a una de las noticias más comentadas en la prensa de este año: “Roma cubre sus estatuas desnudas para no perturbar a la delegación iraní"1, crónica dedicada a la visita de Hassan Rohani, Presidente de Irán, al Vaticano.

El escándalo se produjo tras comprobar cómo desde el Gobierno de Italia se había procedido a levantar una “cabina de contención” que cubría por completo las estatuas situadas a lo largo del recorrido offcial de ambos jefes de Estado a través de los Museos Capitolinos.

No era la primera vez que un presidente de Irán visitaba la Santa Sede: en 1999 Mohammad Khatami visitó a Juan Pablo II2 y, aunque tanto Juan Pablo II como Francisco I son conocidos por ser papas ‘liberales’ (Juan Pablo II fue el primer papa en tender la mano hacia otras religiones), es extraño comprobar cómo ha sido solo en esta ocasión cuando se ha decidido tapar las esculturas, y no en una primera visita, quizá más significativa. Es este método de tapar el digno de mención en este artículo, pues no sigue ninguna lógica histórico-iconográfica de censura utilizada por el catolicismo y si el objetivo era “calmar” los ánimos del mundo islámico, es una tentativa basada en una muy libre interpretación de sus realidades. Empecemos:

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La historia de la censura realizada por la Iglesia es extensa y no es el objetivo de este artículo hacer un recorrido histórico3, pero sí mencionar varios capítulos que responden a una misma lógica, y es lo que en el mundo anglosajón se conoce como “The fig-leaf”, literalmente, “La hoja de higuera”.

“La Biblia afirma que Adán y Eva buscaron unas hojas de higuera (aunque en la tradición eran de parra), con las que cubrieron sus genitales y se escondieron detrás de unos arbustos, para ocultarse de la presencia de Dios, pues estaban avergonzados por su comportamiento” 4. Así, la hoja de higuera se convierte en metáfora del pecado original y es utilizada continuadamente por los representantes de la Iglesia (papas y cardenales) para censurar.

 

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Imagen 3. Gran hoja de higuera que cubre los genitales de la copia del 'David'. Victoria & Albert Museum, Londres

El icono que todo lo cubre comienza su recorrido histórico en 1504, cuando se coloca una falda de hojas de higuera realizada en cobre al David. Se provoca incluso un incidente público anterior en que los florentinos arrojan piedras a la estatua; constituyéndose como caso con nombre propio en 1541 cuando el Cardenal Carafa y Monseñor Sernini (Embajador de Mantua) censuran el Juicio Final de Miguel Ángel, debido a su desnudez.

La “campaña de la hoja de higuera” queda inaugurada para la historia, con capítulos posteriores entre 1555 y 1559 con Pablo IV, 1846-1878 con León IX y 1878-1903 con Pío XIII.

La hoja de higuera trasciende para convertirse en símbolo censor que el catolicismo usará durante buena parte de su historia, y que quedará tan marcado en el imaginario e inconsciente colectivo que incluso autores como Francis Picabia hacen alusión al símbolo de la opresión religiosa en obras como La feuille de vigne, de 1922.

Picabia pintó la hoja de parra usando pintura brillante sobre otra obra titulada 'Hot Eyes'. La obra original está basada en un dibujo técnico de una turbina

De nuevo aquí comprobamos la confusión entre lo que la tradición dice –hojas de viña– con lo que la Biblia cuenta –hojas de higuera. Dejemos esa lucha para eruditos de lo católico y sigamos adelante en el diseño de la censura. Mientras que podemos considerar estos episodios capítulos de censura, también podemos comprobar cómo el objeto a censurar –los genitales– no siempre ha sido digno de beneviolencia eclesiástica, llegando incluso en algunos extremos no a ser tapado, sino a ser pura y llanamente destruido: alrededor de 1555 el papa Pablo IV procedió a la castración de algunas estatuas antiguas, tal y como nos ha legado la memoria de pensadores como Montaigne5.

De igual manera, no es el primer acto iconoclasta perpetrado por la Iglesia católica (aunque digno de mención pues ocurre simultáneamente a la campaña de la hoja de higuera).

 

Entonces, ¿cual es la lógica detrás de estos actos?, ¿cómo se decide quien debe llevar hoja de higuera y quien debe de ser castrado? Son preguntas de respuesta compleja y esquiva; sin embargo, si nos fijamos en el devenir de la historia, veremos que los actos de iconoclasia están siempre en los ojos del que mira –siempre por encima– al objeto y/o representación, víctima. Es decir, dependen en gran medida de actores particulares y lecturas particulares, exceptuando algunos momentos históricos en los que son expresamente apoyados y justificados desde lo institucional o desde figuras con cierto halo de institución, sean las Comisiones de la Revolución Francesa o una vertiente del Islam llamada wahabismo6.

Y así nos vamos acercando a la cuestión principal, y es el tema de la iconoclasia (actual o no) en el mundo islámico. Quizá Francisco I –aunque parece más bien que la iniciativa partió del Gobierno de Italia, aunque fuera en la casa del primero– optó por cubrir las estatuas como muestra de deferencia hacia su colega en lo espiritual, pero el objeto utilizado en cuestión para esa censura no seguía ni la tradición católica de la hoja de higuera ni tan siquiera la tradición islámica en lo que a estos temas se refiere. Podríamos pensar que las estatuas se cubrieron porque desde la Santa Sede se consideró que la religión islámica no concibe la representación de ninguna figura animada por clara afrenta al monopolio de Alá en temas de creación.

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Entonces, ¿por qué no se cubrió una estatua equina delante de la cual hablaban tranquilamente Matteo Renzi y Hassan Rohani? Sí existen ejemplos históricos de iconoclasia hacia animales en la tradición islámica... , sin embargo, no podemos concluir que se taparon solo las estuatuas paganas (como podría parecer en algún momento), porque hubo algunas que no se taparon, como el caballo. ¿Por qué tampoco se cubrieron las esculturas y pinturas por las que pasó por delante Rohani junto con el papa? Puede ser que pensemos entonces que se taparon por la desnudez de ambas esculturas... pero hurgando por Internet se encuentra la imagen del antes de y es cuando podemos comprobar que una de ellas, la de la izquierda, no está tan siquiera desnuda: es la representación de (posiblemente) un ciudadano romano con toga.

Imagen 6. Azulejo. Irán, principios del s. XIV, con posteriores alteraciones iconoclastas. Museo Hermitage, San Pe- tersburgo. Fuente: Flood, F. B., “Between Cult and Culture: Bamiyan, Islamic Iconoclasm, and the Museum”, en The Art Bulletin, vol. 84, nº 4 (diciembre 2002), p. 647 Imagen 7.

Imagen 6. Azulejo. Irán, principios del s. XIV, con posteriores alteraciones iconoclastas. Museo Hermitage, San Petersburgo

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Imagen 10. Kihamnosaf Nizami, “El Banquete del Príncipe”. Irán 1574-75, con posteriores alteraciones iconoclastas. India Office Libraly ms 1129, fol. 29. Londres. Foto: The British Library. Fuente: Flood, F. B., “Between Cult and Culture: Bamiyan, Islamic Iconoclasm, and the Museum”, en The Art Bulletin, vol. 84, nº 4. (diciembre 2002), p. 646

Imagen 10. Kihamnosaf Nizami: 'El banquete del Príncipe'. Irán 1574-75, con posteriores alteraciones iconoclastas. India Office Libraly ms 1129, fol. 29. Londres. Foto: The British Library. Fuente: Flood, F. B.: “Between Cult and Culture: Bamiyan, Islamic Iconoclasm, and the Museum”, en The Art Bulletin, vol. 84, nº 4 (diciembre 2002), p. 646

Parece entonces que el Gobierno de Italia decidió cubrir aleatoriamente algunas estatuas, porque consideró que la religión islámica es mayoritariamente iconófoba y aunque la representación de humanos y no-humanos está desaconsejada por el Hadith7 y por una larga tradición de autoridades islámicas, lo está especialmente dentro de la rama suní: rama a la que Rohuani no pertenece (es seguidor de la rama chií). Para evitar esta arbitrariedad, ¿por qué no cubrir todas las imágenes entonces? Y sobre todo, ¿por qué cubrir las imágenes? Si volvemos a observar la fotografía inicial, comprobaremos cómo no se ha cubierto la estatua por completo: sobresale, por arriba de la ‘cabina de contención’, un trozo de la estatua, correspondiente al brazo izquierdo que sujeta la cesta de frutas. Ambos religiosos con las cabezas tapadas... y ¿justo lo que sobresale de la estatua es una cabeza descubierta? Cuerpo a cubierto, cabeza descubierta. Y aquí volvemos a la representación y vamos a desdecirnos: no todo el mundo islámico fue iconoclasta, se conservan gran cantidad de representaciones hasta el siglo XIX en las que está presente la figura humana, como El banquete del Príncipe (imagen 10).

 

Imagen 11. Maqamatof al-Hariri. Iraq, ca. 1240, con posteriores alteraciones iconoclastas, fol. 32v. Academia de Ciencias Rusas, San Petersburgo. Fuente: Flood, F. B., “Between Cult and Culture: Bamiyan, Islamic Iconoclasm, and the Museum”, en The Art Bulletin, vol. 84, nº 4. (diciembre 2002), p. 648

Imagen 11. Maqamatof al-Hariri. Iraq, ca. 1240, con posteriores alteraciones iconoclastas, fol. 32v. Academia de Ciencias Rusas, San Petersburgo. Fuente: Flood, F. B.: “Between Cult and Culture: Bamiyan, Islamic Iconoclasm, and the Museum”, en The Art Bulletin, vol. 84, nº 4 (diciembre 2002), p. 648

Como podemos apreciar en las imágenes 10 y 11, si hay algún gesto inherentemente iconoclasta, especialmente en el mundo islámico, es el de hacer desaparecer las cabezas, eufemismo de la decapitación, que en la representación se materializa en cabezas literalmente borradas o en líneas que cruzan de un lado a otro al cuello.

¿No es esa cabeza de ‘nuestra’ escultura que sobresale una raya en el cuello, similar a la de la obra del siglo XIII? La cabina como ángulo obtuso decapitador, herramienta iconoclasta islámica.

Pero seguimos intentando cubrir. Cubrir, kufr. Tomado del verbo árabe kafara, significa literalmente cubrir, esconder, ocultar; y se usa metafóricamente para referirse a la negación del Islam, en un rango que va desde la propia cobertura pasando por la incredulidad, ingratitud, la infidelidad y/o el ateísmo. Su participio activo es kafir, palabra utilizada para refererise a los no creyentes, infieles y ateos, que en la religión islámica son todos los no pertenecientes al Islam –e incluso, dentro del Islam, todos los no creyentes tanto en Alá como en el profeta Mahoma. Una religión que cubre sus cabezas –y no solo de las mujeres, como veremos ahora–, pero que usa ese cubrirse como palabra que deviene apostasía.

¿Es entonces este cubrir una iconografía clásica en el arte islámico? Sí y no. Ya hemos visto cómo los movimientos iconoclastas no afectaron a la representación muchas veces más que a posteriori, así que tenemos variedad de ejemplos de figuras animadas –sean estas hombres y/o animales–, existiendo incluso una larga tradición de retratos de Mahoma8. A lo largo de la historia encontramos representaciones del profeta especialmente entre los siglos XIII y XVII –aunque, por ejemplo, en el mundo chií no es un tabú ni siquiera hoy en día–, habiendo dos vertientes iconográficas a la hora de representarlo: la primera, con la cara totalmente descubierta, y la segunda, con un velo que cuelga desde arriba de la frente cubriéndole totalmente el rostro.

Imagen 12. Retrato del Profeta Mahoma cabalgando el Buraq. 1820-30, Lucknow, Uttar Pradesh, o Dehli [India]. Imagen 13. Mahoma rezando en la Kaaba en La Meca. De Siyer-i Nebi, un libro épico turco escrito por Mustafa, hijo de Yusef de Erzurum. Manuscrito original completado en 1388, ilustrado durante el reino de Murad III y completado en 1595. Museo del Palacio de Topkapi, Estambul.

Imagen 12. Retrato del Profeta Mahoma cabalgando el Buraq. 1820-30, Lucknow, Uttar Pradesh, o Dehli [India]. Imagen 13. Mahoma rezando en la Kaaba en La Meca. De Siyer-i Nebi, un libro épico turco escrito por Mustafa, hijo de Yusef de Erzurum. Manuscrito original completado en 1388, ilustrado durante el reino de Murad III y completado en 1595. Museo del Palacio de Topkapi, Estambul

Imagen 14. Retrato de Mahoma, Colección Nasser D. Khalili de Arte Islámico.

Imagen 14. 'Retrato de Mahoma', Hilye iraní. Colección Nasser D. Khalili de Arte Islámico

En los casos que el rostro de Mahoma aparece tapado esa cobertura se interpreta como un elemento que le distingue de otras figuras de santos presentes en la imagen; “con el paso del tiempo y mientras el espíritu del Islam tomaba posición fundamental y era mejor entendido por los no-árabes, un velo blanco apareció en el siglo XVI que cubría la cara del profeta y le distinguía de otras figuras de santos retratadas con el nimbus. Hasta donde conocemos, sabemos que a partir del siglo XVI nunca se volvió a representar al Profeta con la cara al descubierto” 9 –afirma Wijdan, aunque podríamos refutar esta afirmación al haber representaciones hasta por lo menos el siglo XIX, como demuestra Oleg Grabar 10 en su estudio y enseña a través de este Retrato de Mahoma en la Colección Nasser D. Khalili de Arte Islámico.

Imagen 15. Cobertura realizada a la Iglesia del Kaiser Guillermo, bombardeada durante la II Guerra Mundial. Foto realizada en el año 2011. Imagen 16. Fauno con cesta de frutas, Museos Capitolinos Romanos (Horti Lamiani).

Imagen 15. Cobertura realizada a la Iglesia del Kaiser Guillermo, bombardeada durante la II Guerra Mundial. Foto realizada en el año 2011. Imagen 16. Fauno con cesta de frutas, Museos Capitolinos Romanos (Horti Lamiani)

Entonces, ¿por qué no se cubrieron (los rostros de) las esculturas? A través de todos estos ejemplos vemos cómo la iconografía utilizada en la censura de esculturas fue, primero, totalmente aleatoria y, segundo, un hecho totalmente novedoso y sin relación directa con ninguna de las dos tradiciones en la que a iconoclasia / censura de imágenes se refiere.

Se podría haber tapado la escultura con una hoja de parra, nadie se habría dado cuenta. Esa ‘caja de contención’, bloque de cemento hueco, nos remite –me remite– a otra ‘caja de contención’ utilizada por otros motivos, en un contexto totalmente distinto: Berlín, Iglesia del Kaiser Guillermo, año 2011. Y no, no es un trozo de oficinas de Azca.

Por cierto, y para los curiosos: la estatua impía en cuestión es Fauno con cesta de frutas, y es parte de los Museos Capitolinos Romanos por ser traída desde el Horti Lamiani.

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Autora: Virginia de Diego

Imagen 2. Fuente: http://albertis-window.com/2013/05/a-timeline-of-early-modern-censorship/

Imagen 3. Fuente: http://albertis-window.com/2013/05/a-timeline-of-early-modern-censorship/

Imagen 5. Fuente: AP Photo/Gregorio Borgia. THE ASSOCIATED PRESS

Imagen 6. Fuente: Flood, F. B.: “Between Cult and Culture: Bamiyan, Islamic Iconoclasm, and the Museum”, en The Art Bulletin, vol. 84, nº 4 (diciembre 2002), p. 647

Imagen 12. Fuente: Mohammed Image Archive

Imagen 13. Fuente: Ibíd.

Imagen 14. Fuente: Ibíd.

Imagen 17. Fuente: GettyImages

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