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06 RFC+: El algodón no engaña

  • Abre el Ojo
  • "Classified/Declassified"
  • Número 07 - 3 de noviembre de 2016
Gonzalo Osés
  • Gonzalo Osés

En un número dedicado al diseño y la censura, sacar un reportaje de las luminarias RFC+ puede resultar sorprendente. Lo cual, es significativo de que no has tenido el enorme placer de contemplar el baile que realizan dichas luminarias con el espacio que cautivan. Por ello, te invito a que a más tardar cruces la frondosa sierra madrileña y llegues al Real Sitio de La Granja, donde se ubica -y permíteme la redundancia- la Real Fábrica de Cristales de La Granja. Y escribo Real no porque sea parte de la corona, que lo es, sino porque es real, existe, es de ladrillo y en ella sigue soplando fuego el dragón que da vida y forma a esos cristales tan puros y tan transparentes que siguen siendo la referencia de la fábrica.

Ese dragón ha permanecido ronroneando durante décadas y muchos diseñadores se acercaron para intentar despertarlo, pero sus intentos fueron vanos. Tuvo que venir a principios de años la agitadora de sueños Blanca G. Agulló para que, al igual que hizo con los Premios Nacionales de Artesanía que crió en su seno, despertase al dragón susurrándole que será cabalgado por jinetes sin igual, puros, cual artúricos, para volar por los únicos bosques de Valsain inhalando la energía que brota de las altas copas de los pinos con los que no solo se hicieron los mástiles de la Armada Invencible, sino también los muebles que exhalan calor en miles de hogares. A la par que podrá volver a hacer guiños desde las alturas a los caballos que reposan en la fuente junto al Palacio.

Fotografía: Antonio Guzmán

Real Fábrica de Cristales. Fotografía: Antonio Guzmán

Te preguntarás quiénes son los osados jinetes que un día llamaron al portón del fuerte donde descansa en su patio el dragón… Adivina, ¡exacto! Cual leyenda artúrica, no se formaron en ninguna escuela de diseño, ni se han tomado copas en el Bar Basso, ni pasean el palmito en el mundo del design, halagando a importadores o representantes de humo, ¡no! Hace tan solo un par de años había que abrir el foco, y salir de la Tierra Media, y caminar hasta Mordor, para intuirlos cuando conectan su esencia a los materiales que acarician para mantener la energía de los mismos, cambiándoles la forma y regalándote un objeto o un espacio útil que siga respirando su energía… ¿Espacio?, ¿he escrito “espacio”?, ¿WTF? Sí, porque Mordor es para los diseñadores industriales… Pero he aquí la… Escuela… Politécnica… de… Arq… ¡Arquitectura! Válgame dios, y pienso para mis adentros “no me jodas, han tenido que venir unos arquis para lograr pilotar el dragón de La Granja”… Pues sí.

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Pero gracias a Stark, si bien se han formado aprendiendo el oficio de ese gremio, el cual solventan con perfecta armonía, como puedes ver en la remodelación de la segunda planta del bazar de los deseos que es Sportivo, la cabra tira al monte, y son un Miguel Ángel cincelándose desde el interior del pétreo bloque de mármol que los educó para ser baldosas de algún adosado que aplaude alguna de las cientos de inútiles rotondas de nuestra hastiada geografía. Los jinetes que han conseguido dialogar con el dragón, a través del lenguaje que durante cientos de años se ha transmitido de generación en generación entre los capataces de La Granja, son la pareja formada por Marta Yebra Alonso e Imanol Calderón Elosegui¡MAYICE!

rfc-sala-antiguos-atizaderosUna leonesa capaz de endulzar la luz y un donostiarra cuya alma nada libre en la bahía de La Concha. En pocos meses, los protagonistas de este cuento artúrico encomendaron sus destinos, para devolver a la Real Fábrica de La Granja al lugar del que jamás debió salir, al podio del mercado.

Lo cual no ha sido nada fácil. Visto el resultado, puede dar la impresión de que dieron con la fórmula pasando por allí, y que sacaron de los incandescentes moldes las luminarias, cual espada de la piedra granítica del Peñalara. Porque de nuevo se cumple una máxima: la excelencia implica sencillez, y una vez realizado el producto, puede dar la sensación de que eso lo podría hacer cualquiera.

Si es así, el objetivo se ha cumplido con creces, como le ocurre a un simple clip…

mayice_rfc_lampara-7MAYICE no solo ha apasionado al dragón, sino que lo ha hecho bajo la atenta mirada de Blanca, un exhaustivo análisis de miles de centenarios moldes de jarras, vasos, copas, vajillas que pueblan las exóticas galerías donde habita el dragón. Para cumplir con el práctico briefing planteado por Blanca, las piezas resultantes no podían caer en el limbo del artdesign y justificar un precio desorbitado en base a la experiencia de ser bañado por sus juegos de luz. Sino que, teniendo en cuenta las enormes cantidades de cristal que se desechan para producir una pieza de cristal, había que llegar a un precio competitivo sin rebajar la calidad. Lo cual llevaba pareja una trampa que se encontraron por el camino.

Me explico, la Real Fábrica sigue viviendo de las luminarias de araña, que sigue investigando para innovar sobre su concepto a través de la colaboración con la plataforma CuldeSac Editions y el desarrollo de diversos creativos entre los que están MAYICE.

Pero el reto ahora está, a lo mejor, si llegan a tiempo, aunque lo veo francamente complicado, en llegar al Fuori Salone de Milán 2017. Aquí valdría la máxima “las cosas de palacio van despacio”, como cualquier diseño de mobiliario bien hecho, que son dos años… Pero hacer una versión en miniatura de una luminaria de araña no era nada innovador y complicado para que los retail designer las implementen en aquellos espacios mágicos donde consumimos extasiantes experiencias.

El caso es que la inmensa mayoría de los moldes de jarras, vasos, etc. no tienen nada que ver con lo que hoy en día entendemos por una luminaria, no de diseño, sino bien realizada para que su uso sea orgásmico y te provoque una sonrisa cuando ilumine tu vida. La movida es que cuando me pasaron la primera foto de estudio, no conseguía comprender la morfología de las mismas, ni los puntos de luz que las iluminaban. Así que tras verlas en directo, me quedé extasiado por diferentes motivos, el principal es que las piezas en sí mismas funcionan, y cuando se junta la familia al completo crean un atmósfera única.

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mayice_rfc_lampara-12Perdona que me vaya a las sensaciones y pierda el sentido, pero como te decía al principio, una vez que las contemplas… Volvamos al lío.

El quid de la cuestión para conseguir diseñar luminarias de tamaño de luminaria partiendo de los moldes para crear la vajilla que las abuelas guardaban para cuando se casará la nieta… es que, aparte de crear nuevos objetos al desmembrar las jarras de sus asas o quitar las bases de diferentes recipientes como el del café de reyes, invirtiendo su posición, han conseguido el tamaño representativo al unir en una bella danza diferentes luminarias, conformando un cuerpo de baile único, debido a que los brazos de cada luminaria abrazan a la otra, como dos trapecistas bailando en el aire sin red.

Y todo ello de forma casi imperceptible para el ojo humano, y mira que el cristal de La Granja es transparente.

A esto ayudan los diferentes destellos que crean las diversas curvas de la vida que forman el tango entre ambas luminarias, movidas por una única bombilla led, la cual les da el alma que las hará bailar hasta el fin de los tiempos. Especial atención merece la finura de su trabajo engarzando la bombilla a la luminaria totalmente transparente, consiguiendo un innovador juego de sombras en el suelo que visten la estancia, creyendo -iluso de mí- en una primera impresión que eran unas alfombras creadas ex profeso mano a mano con la Real Fábrica de Tapices.

Llegados a este punto, toca hablar de las pelas, de los euros, y si tienes en tu casa o estudio alguna luminaria italiana, sabrás que la inversión que harás en generarte nuevas experiencias no es disparatada: la luminaria de un solo cuerpo está en 695 € de inversión y las de dos cuerpos bailando un vals en 895 € (IVA incluido). Si bien no están al alcance del bolsillo de cualquiera, os convoco desde estas líneas a ver la posibilidad de formar parte de esa mesa artúrica, renovando la leyenda del dragón de la Real Fábrica de La Granja, para hacer posible que las lágrimas de sus llamaradas bailen iluminándonos en esas cajas mágicas de experiencias en las que pasamos gran parte de nuestro tiempo, como son restaurantes, comercios, hoteles…

En definitiva, un trabajo de diseño industrial puro y duro, satisfaciendo a rajatabla el briefing económico del cliente, al cumplir que todas las piezas sigan un proceso estructurado. A la par, creando unas piezas que algún día estarán en el MOMA.

 

Autor: Gonzalo Osés

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