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03 (No hay censura para) la mujer real

  • Abre el Ojo
  • "Classified/Declassified"
  • Número 07 - 3 de noviembre de 2016
Angelica Paolieri
  • Angelica Paolieri

En la prensa internacional ha surtido el efecto esperado sembrar polémicas para generar debate en la sociedad. Hablamos de la nueva campaña de otoño-invierno del coloso textil sueco H&M, dirigida por Gustav Johanson. Estrenada el pasado 11 de septiembre, ya ha pasado sobradamente de los dos millones de visualizaciones en youtube. Veamos este caso y las cuestiones implícitas en el mismo.

Será por el ritmo de la canción, una nueva versión de She is a lady de Tom Jones, o por sus secuencias de imágenes de impacto, donde se alternan mujeres jóvenes y no tan jóvenes, con el pelo colorado o con pelo en las axilas, o simplemente mujeres trabajadoras, pero ha sido definida como una campaña rompedora, increíble, hasta llegar a redefinir el concepto de “lady”; de hecho, se ha creado el hashtag #Ladylike, que ha sido acogido en las redes sociales con mucho entusiasmo.

Este fashion film nos enseña, ya por definición de los mismos creadores del video, una mujer libre, auténtica y feliz, representada por modelos de cualquier talla, edad y características, todas ellas seguras de sí mismas, tal y como son. Esto parece seguir la tendencia de las grandes marcas textiles, que han decidido ponerse al lado de la realidad femenina, para generar una especie de efecto de simbiosis entre el público de consumidores y sus prendas.

Candice Huffine por la campaña de Lane Bryant, abril 2015

El fenómeno de las modelos “reales” empezó en EE.UU., en principio con marcas de lencería y baño, donde el concepto “real” era sinónimo de curvy. Eso no tardó en ser recogido en Europa, donde se lanzaron varias líneas para mujeres orgullosas de sus curvas.

La repercusión en las redes sociales ha sido tan fuerte que se han roto algunas viejas reglas del mundo de la moda, hasta el punto de acostumbrarnos a ver modelos en desfiles y en revistas que no parecen adolescentes sino todo lo contrario, tienen cuerpo y sustancia. Las marcas, cabalgando la ola de los elogios generada por la nueva visión social de la inclusión, han dado un paso más, pasando de mujeres voluptuosas a modelos de belleza rara y exótica, y ofreciendo contratos de nueve ceros a aquellas que luzcan más extravagantes, porque ya no importa la belleza sino la polémica que son capaces de generar.

En España todos conocen a la canadiense Winnie Harlow, que ha saltado a la fama gracias a la campaña de Desigual debido a su vitíligo; también podemos centrar nuestra atención sobre la “chica alien” Molly Bair, que con sus rasgos tan peculiares ha desfilado en las pasarelas de los big de la haute couture; o Moffy, famosa por un estrabismo no precisamente leve.

alexanderwang

alicia-keys-nomakeupY si estos cambios en los cánones de belleza han surgido de la moda misma, otra tendencia de las redes sociales es la que ha lanzado una mujer: la cantante Alicia Keys. Su firme decisión de no maquillarse y salir públicamente con el rostro al natural, tiene como objetivo dejar de ser perfecta, para no someterse a la inseguridad que genera alcanzar ese resultado. Asimismo, ha declarado que espera que su ejemplo se convierta en una revolución para las mujeres, y con los doce millones de resultados en Instagram de su hashtag #nomakeup, la revolución parece que ya ha empezado. Entonces el concepto general de mujer real del que se sirve últimamente la moda ha pasado por varias fases hasta llegar a la definición por la que es conocido actualmente. Empezó equiparando el término real al de curvy, pasando por un real más definible como imperfecto, hasta llegar a entender real como mujer natural.

Una mujer real, en sentido fenomenológico dado a ella como sujeto, sin aceptar ningún tipo de determinismo a priori, sin etiquetas y simplemente reconociéndole sus características evidentes. De hecho, es lo que confirma Hervey Told, de H&M Magazine, en una entrevista a Daily Mail: “…es emocionante ver la ‘diversidad y la individualidad’ en la tendencia, pero yo no quiero que sea solo tendencia, quiero empujar los límites de modo que lo extraño y lo único sean el objetivo de la mayor parte de la población”.

Estos impulsos poco a poco producen un cambio en el sentido común, porque el cambio social consiste en la evolución de las sociedades, desde cambios a gran escala hasta pequeñas alteraciones.

Las firmas de la moda son capaces de acelerar el cambio social a través de las redes sociales y a la enorme difusión de sus campañas publicitarias, de tal forma que los cambios que anteriormente llevaban años para realizarse, ahora evolucionan y se desarrollan muy rápidamente.

Muchos usuarios consideran estas campañas útiles, capaces de colocar a las mujeres reales como ejemplo a seguir para las generaciones futuras, capaces de motivar a las mujeres de todo el mundo a seguir su propio estilo y a tomar consciencia de lo que realmente son y de lo que persiguen; una celebración de la mujer como individuo y como pluralidad femenina. De un modo u otro, dura, independiente, divertida, comprometida o relajada, nos estamos enfrentando a una mujer real y concreta; alguien que no se puede encajar en los viejos entándares estéticos o comportamentales, alguien que por su esencia ya no busca la aprobación.

Autora: Angelica Paolieri

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