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10 Unfinished: La humanización de la Arquitectura. Entrevista a Carlos Quintáns

  • Abre el Ojo
  • "El lado oscuro del diseño"
  • Número 06 - 18 de julio de 2016
Hita Tenreiro Corral
  • Hita Tenreiro Corral

Si vas a Venecia, visita la Biennale de Arquitectura, pero sobre todo visita el pabellón español. Seas o no arquitecto, te interese o no la Arquitectura, visita el pabellón español de la Bienal de Arquitectura de Venecia. Porque probablemente, desde ese momento, te empezará a interesar la arquitectura. Porque Unfinished habla de ti. Porque Unfinished no solo habla de la transformación de la arquitectura, habla de cómo la arquitectura puede transformar -a mejor- la sociedad, de cómo “a través de pequeñas acciones se pueden conseguir muchas cosas”. Si vas a Venecia..., pero si no puedes ir, no hay problema, porque nosotros, de la mano de Carlos Quintáns, el comisario del pabellón español junto con Iñaqui Carnicero, te lo contamos.

Lo que es una gran noticia es que el pabellón español haya recibido El León de Oro a la mejor participación nacional de la Biennale. No sorprende, dado el contenido del pabellón; pero sí por su forma, dado que ha recurrido a los mínimos recursos, huyendo de la ostentación. No busca una imagen llamativa, aunque a algunos les ha llamado la atención su estética inacabada, porque lo importante es el fondo, que invita a la reflexión. Es la noticia del mes (relacionada, obviamente, con el mundo de la arquitectura), la que más se ha hecho eco en los medios especializados y no especializados. Sí, pero ¿qué significa realmente este reconocimiento?

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Es uno de los tres premios más importantes que se dan en arquitectura. Pero más allá de eso, es importante porque, por una parte, afirma la categoría de la arquitectura de España.

Es un reconocimiento internacional de que estamos por el buen camino... no es un camino nuevo, pero cada vez es más y más visible. La arquitectura española se ha reconvertido y se ha puesto al servicio de la sociedad y del entorno. Es una arquitectura que toma conciencia, una arquitectura humanizada. Por otra parte, es un reconocimiento colectivo a 55 soluciones y 12 propuestas; hecho que es característico de este pabellón.

Y es que tuvo un carácter participativo abierto, por iniciativa propia de los curadores del pabellón.

Es un reconocimiento a la pluralidad, la creatividad y la capacidad resolutiva de la arquitectura española. Con propuestas que no solo van más allá de la forma, sino que van más allá del tiempo, eso es Unfinished (inacabado).

SP4Pero aún es más importante, porque permite que se conozca lo que se está haciendo, que se visualice. El principio del fin de la arquitectura sin raíces y sin vida como hegemónica en los medios de comunicación.

Tampoco es un guiño a Alejandro Aravena, el director de esta edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia, y su ELEMENTAL.

No, Unfinished habla de la arquitectura en proceso, de la arquitectura flexible. “La obra inacabada es algo que tiene que ver más con el mundo del arte”, nos aclara Carlos Quintáns: “Yo defiendo que Unfinished se refiere a una arquitectura en proceso. Creo que la arquitectura finita tiene dificultades con la vida.

Y la arquitectura que más me interesa es una arquitectura en proceso, que está sin terminar, porque siempre vendrán capas y capas y capas de aquellos elementos que se vayan necesitando".

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Unifinished nos habla de una arquitectura viva, que es flexible. Lo que, sin duda, nos parece una cualidad necesaria en una sociedad responsable con los recursos, el entorno y con la misma vida humana. Eso nos interesa a todos. Y nada tiene que ver con una banal imagen precaria, povera, sino con una reflexión profunda de una representación de arquitectos de un país, con una multitud de diálogos con la sociedad, los entornos... Unfinished es optimista, nos habla a través de múltiples y heterogéneas realidades y propuestas. Transmite un mensaje y una visión positiva de las capacidades individuales para cambiar las realidades más complicadas, que se planteaban en las directrices de Reporting from the Front (Informando desde el frente), lema de la Bienal que usa un término bélico para referirse a las problemáticas a las que las sociedades se enfrentan en este siglo y que nos afectan a todos en mayor o menor medida. "Mientras otros pabellones hacen un diagnóstico... El recinto español indica la manera de iniciar el tratamiento, que dota de un nuevo sentido (social...) a la disciplina" (Anatxu Zabalbescoa, El País).

A mi juicio, es ilusionante el afianzamiento de una corriente de pensamiento humanista, de muy distintos carices, y que sea reconocida. Es ilusionante porque implica un cambio de mentalidad y afirma que hay una mayor concienciación social.


4 Entrevista a Carlos Quintáns

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Hita Tenreiro: ¿Nos puedes hacer una visita virtual guiada por el pabellón?

Carlos Quintáns: El recorrido guiado es muy rápido: al entrar te encuentras con un montaje expositivo, donde aparecen las series fotográficas, te mueves por las cuatro zonas laterales, donde están expuestas las 55 obras y en la zona que une todo eso están las 11 entrevistas a arquitectos extranjeros hablando sobre la arquitectura española y las 12 propuestas.

HT: El pabellón español ha sido reconocido como el mejor de la Bienal, ¿qué crees que destaca de la propuesta española con respecto a las otras?

spanish_pavillion_venice_biennale_2016_photo_luis_diaz_diaz_40CQ: Lo que sorprende de España es la cantidad de proyectos distintos, no es fácil que un país pueda plantear un abanico tan amplio de arquitecturas, y que interesen. Nuestro pabellón tiene varias lecturas, hay capas y capas de información, que aparecen según cómo se acerque cada uno. Solo cuando uno se para a analizar, es cuando se ve que hay personalidades distintas, que hay discrepancias, pero en la visión superficial no se nota. A la gente también le sorprende que hayamos conseguido juntar 55 imágenes distintas, de veintitantos fotógrafos distintos, y que parezca que tienen relación y huelan parecido. Lo que los visitantes de la exposición destacan son los parámetros, reflejados a través de las categorías, con los que nosotros hemos abordado el pabellón, y que no son nuevos.

Con Unfinished lo que hemos diagnosticado en el pabellón es que en España hay unas situaciones y que podemos abordarlas a través de los planteamientos que estamos avalando o dando contenido teórico. Por otro lado, creo que lo que sobresale fundamentalmente es que la respuesta viene, de forma exclusiva, desde la Arquitectura, y no nos escondemos detrás de otras disciplinas. De hecho, la gente habla de cómo el pabellón evidencia la disciplina de la Arquitectura... en la lectura rápida solo aparecen dos imágenes: una fotografía y un dibujo, en axonometría, totalmente técnico. Creímos que, de alguna forma, podíamos llenar de contenido el pabellón solamente con dibujos técnicos, a pesar de que casi ningún pabellón los usa. Hay análisis o planteamientos que están bastante alejados de la Arquitectura.

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HT: ¿Sí? Me está sorprendiendo que afirmes que en una bienal de arquitectura no encontremos arquitectura ni planos...

CQ: Sí, hay arquitectura, pero queda escondida por otros elementos más potentes. Si te fijas en lo que publican los medios de comunicación, casi solo ves elementos que parecen venir del mundo del arte. Hay muchos pabellones que no abordan la temática desde nuestra disciplina. Los que sí lo hacen son Francia o Bélgica o Japón, que son con los que nos sentimos más identificados.

Suiza, por ejemplo, plantea un pabellón que es absolutamente personal: Christian Kerez aprovecha para indagar en la generación de formas a través de procesos casuales y con planteamientos que vienen más de otros mundos, como la biología. Había, por poner ejemplos, un pabellón al que no puedes entrar, porque hay una barrera física. O el caso de Alemania, donde derriban parte de los muros preexistentes para hablar de los refugiados y mostrar un país abierto. O el propio Zumthor, que ha presentado en el Arsenale una maqueta de un museo metida dentro de un vestidor de ropa, y en el que lo grande es el vestidor de ropa...; no sabes muy bien hasta qué punto es eso lo que debe ocurrir en una bienal de arquitectura. Estas grandes exposiciones tienen un determinado formato en el que los límites entre la arquitectura y otras disciplinas son confusos.

HT: ¿Algo interesante sobre cómo interpretaron las mismas directrices los otros países?

CQ: Nos sentimos muy próximos a Bélgica y Francia, porque los tres países estábamos hablando fundamentalmente de arquitectura, y de la arquitectura en la que aparece la expresión clara de lo común, de aquello que convive con nosotros a diario y que no es excepcional, de la parte cotidiana de la arquitectura. Pero se muestra de manera muy distinta en los tres.

spanish_pavillion_venice_biennale_2016_photo_luis_diaz_diaz_45En el caso de Bélgica, era un poco exagerado, se exhibían acciones o fragmentos que te hacían mirar la arquitectura con otros ojos, porque eran elementos muy vulgares a los que no prestamos suficiente atención y que al ser mostrados allí nos mostraban su carga importante. En el de Francia, lo que ellos abordaban eran los terrenos confusos donde se mezcla el final de la ciudad, donde se entreteje con lo industrial o las grandes superficies comerciales con las viviendas; son elementos que no terminan de conformar un tejido urbano. Estaban preocupados en abordar la solución de esa situación. En Japón, me resultó muy interesante que, a pesar de ser demasiado individualista en comparación con nosotros, presentaron a gente joven y poco conocida. Aparecían propuestas que la sociedad japonesa demanda en este momento, como unas viviendas colectivas para muchos grupos familiares.

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HT: ¿Qué directrices dio la dirección de la Bienal? Una vez que las recibisteis, ¿cómo las interpretasteis?

CQ: Las directrices son muy escuetas, Reporting from the front es un lema y cada uno debe interpretar lo que puede esconder esa frase. Básicamente se trataba de diagnosticar un problema y buscar una solución que sirviese de ejemplo. En una segunda línea, se hablaba de que este planteamiento debía venir del mundo de la arquitectura.

HT: ¿Cómo llegasteis al concepto Unfinished?

CQ: Sabíamos la arquitectura que queríamos mostrar y le dimos un nombre, el planteamiento siempre estuvo ahí y nos pareció lo natural. Unfinished se refiere a una arquitectura en proceso. Creo que la arquitectura que es finita -que se proyecta para ser construida sin transformación alguna, y para ser usada únicamente en la forma que fue ideada- tiene dificultades con la misma vida. Y la arquitectura que más me interesa es aquella que se pude ir transformando y adaptando a los cambios. Es, por tanto, una arquitectura en proceso, que está sin terminar, porque siempre vendrán capas y capas y capas. Puede que esa arquitectura vaya sufriendo el adosamiento de aquellos elementos que se vayan necesitando.

HT: ¿Un ejemplo?

CQ: La mayor parte de las plazas que conocemos son arquitecturas en proceso, como la Plaza Mayor de Madrid, que en el momento en que se necesitó un espacio abierto, se vació parte de la arquitectura medieval para que apareciera ese espacio de relación de la sociedad y de representación del poder. El proceso de definición de la trama de la ciudad existente es un proceso muy bonito. A mí lo que me gustaría es que, en estos sitios, se cuente una arquitectura que ha de ser propositiva, y que se articulen caminos que puedan ser seguidos o usados por otra gente. Para mí, la arquitectura debe ser compartida. Las propuestas que presenta Unfinished pueden abrir caminos, o los que están dejando abiertos no son finales de camino, son inicios: arquitecturas propositivas.

HT: ¿Cómo fue el proceso de selección de obras que representaron a España en el pabellón?

CQ: Fue un proceso abierto y participativo. Hemos buscado no repetir autor y obra, y poder explicar las categorías a través de obras.

HT: Que tenga un carácter participativo y abierto a cualquiera que quisiera aportar algo... ¿es lo normal?

CQ: No es lo normal... Lo hicimos nosotros. Planteamos desde el primer día que fuera un pabellón colectivo, muy colectivo, con mucha participación, y también que fuera abierto. Ya habíamos hecho una base documental, un listado de unas quinientas obras que podían estar perfectamente en el pabellón. Por si hubiera cualquier tipo de duda, hicimos un llamamiento, un open-call, para recibir las propuestas de aquellos que pensaban que podían no estar en nuestras previsiones. Ese proceso era para las 55 obras que seleccionamos, en el que se ponían unas condiciones y que debían poder incluirse en unas categorías que nosotros identificamos.

spanish_pavillion_venice_biennale_2016_photo_luis_diaz_diaz_44Luego hicimos un concurso que, para mí, fue la parte más bonita, porque de alguna forma es el reconocimiento de que hay una fuerza muy importante dentro de la arquitectura joven en España -tanto es así que los Europan los han ganado mayoritariamente equipos españoles.

Aprovechamos para incluirlos en aquellos temas en los que, por su contenido teórico, podíamos no encontrar obras. Los proyectos podían ser genéricos, otros muy ambiciosos, algunos con contenido político muy fuerte, otros muy realistas, o muy pequeños. De ahí, premiamos 12 propuestas.

Lo que sí se ha hecho directamente, a través de selección, ha sido la elección de las imágenes que aparecen al principio de la exposición.

En este momento estamos buscando la manera de ampliarla. Creemos que el pabellón está cerrado, pero que es un proceso que continúa... y todavía quedan cinco meses. Hay elementos que están cerrados, pero se puede continuar en las publicaciones. En este momento estamos planteando hacer alguna publicación impresa con nuevo contenido.

HT: Hay tantas propuestas, tantos proyectos... que -para los que no hemos podido visitar el pabellón- se hace realmente inabarcable. ¿Podrías destacar algunas de las propuestas que sean exponentes del espíritu de Unfinished?

CQ: Yo te hablaría de tres que están cargadas de emoción. Una es la iglesia de Corbera de Ebro, una iglesia que está en ruinas después de la Guerra Civil, y que se cubre con plástico para que pueda ser usada: coste mínimo, protección y consolidación del espacio. Otras obras que me gustan mucho son gallegas; una es Pedra da Rá, propuesta en la que lo fundamental es el derribo del antiguo mirador, con una sensibilidad total hacia el entorno. La tercera es el Museo de las Peregrinaciones de Manolo Gallego, una intervención sobre uno de los edificios que históricamente había resultado molesto en la trama de la ciudad histórica; actuar en ese edificio es emocionalmente muy complejo... ¿cómo consigues que la ciudad mire con otros ojos ese edificio? Manolo te permite ver la ciudad de otra forma desde el edificio. Lo llena de valor positivo y de un nuevo lenguaje en su relación con la ciudad.

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HT: En el mundo y en la arquitectura española, parece evidente que ha habido un cambio de ciclo, que es lo que ha mostrado al mundo Unfinished. ¿Cómo es esa arquitectura a la que algunos llaman ya post-crisis? ¿Estás de acuerdo con ese término?

CQ: Sí y no... Estoy convencido de que esta es una arquitectura que ya se venía realizando, lo que pasa es que ahora se ha visualizado, antes la tapaban otras, la tapaba la arquitectura de la forma, del espectáculo, que era pura plástica, no sabías muy bien cómo usarla, no sabías cómo era la relación de las personas con esa forma, que aparecía aislada del lugar, del tiempo y de la gente. Y que era tan poderosa que impedía que se pudiera ver la otra arquitectura.

En concreto, en la arquitectura española hay infinidad de casos que han ido apareciendo a lo largo de mucho tiempo, y especialmente lo han hecho después de situaciones difíciles, aunque también se han hecho desde situaciones no tan dramáticas... Hay un dato, un flash importante, que yo siempre llevo en la cabeza, que es Miralles. Él es consciente de la potencia implícita de la Capilla del Cementerio de Igualada sin acabar.

Han pasado muchas cosas. Hay un momento en que empieza la arquitectura a llenarse de vida, y de uso... Hay una narrativa del uso. La función se puede contar. Se empieza a mostrar la arquitectura siendo usada, como hacen por ejemplo Lacaton y Vassal, y eso ha ido influyendo...

Uno de los referentes es el trabajo de Lacaton y Vassal, en Francia, ellos estaban muy atentos a ciertas situaciones que no se hacían visibles, porque estaban tapadas por otras. Las zonas suburbiales de Francia son zonas duras, con problemas muy importantes en determinadas capas sociales, económicos y de inserción social; recuerda las revueltas que hubo. Las propuestas de sus Viviendas Plus tienen un contenido político muy fuerte. Ellos estaban convencidos de que sus propuestas eran muy radicales. Podría parecer que la situación de Francia era mucho mejor, pero ellos estaban diagnosticando algo que estaba ocurriendo por debajo; se evidenció a partir de sus propuestas. Todo esto ha ido conduciendo al momento en el que estamos.

HT: ¿Era uno de vuestros objetivos cambiar la imagen negativa que parte de la sociedad puede tener de la arquitectura?

CQ: Sí, evidentemente, es la pelea de siempre. Queríamos que la sociedad nos viera como cómplices, no como enemigos. Nuestro pabellón evidencia que ya ha pasado la arquitectura de autor y la de la especulación. Y que las dos son arquitecturas ensimismadas que no se relacionan con lo que hay alrededor, una porque busca el dinero y la otra porque busca el ego. Y ese momento que estamos viviendo se muestra en el pabellón. La misma muestra en otro momento no sería vista de la misma forma, quizás ni se le haría caso.

HT: ¿Por qué crees que sí se le hace caso ahora? ¿Qué tiene este momento?

spanish_pavillion_venice_biennale_2016_photo_luis_diaz_diaz_46CQ: Por la consciencia de los recursos disponibles y porque la economía está tomando unos parámetros que no van muy acordes con la vida humana. Es algo que, a nivel personal, cada vez más gente lo tiene presente. Hay una cosa que pasa ahora: esto se entiende como una labor colectiva, esto es, de todos, de los que están y de los que no están. Tiene que haber una reflexión.

HT: ¿Cómo puede cambiar el pabellón español y su premio la visión que la sociedad tiene de la arquitectura?

CQ: El premio es un reconocimiento al buen hacer y es un altavoz. Que venga de fuera hace que nos creamos que lo estamos haciendo bien. ¿Hacia dónde va el cambio?

El cambio está en saber que hay que hacer lo justo.

Lo que nosotros estamos planteando es el no hacer, que hagas lo mínimo, y ese quizás es el mayor cambio; es una actitud de respeto y de reducción de la acción. En efecto, a través de acciones muy pequeñas se pueden conseguir muchas cosas. Los arquitectos tenemos una lectura transversal de las disciplinas. Espero que la exposición sirva para reconectar con la sociedad.

HT: Como arquitecto, tras esta experiencia, y como profesor de las nuevas generaciones, ¿hacia dónde crees que va la arquitectura?

CQ: El arquitecto serviría para elaborar un diagnóstico adecuado de aquello que tenemos y para proceder, con un uso mínimo de recursos, con el principal objetivo de mejorar la vida. No solo por lo que necesiten las personas individualmente, sino por lo que necesite la sociedad o el plantea. Solucionando lo individual, tenemos que solucionar lo colectivo. Si corto un árbol para que puedas ver el mar, estaré impidiendo que otros se refugien del sol o la lluvia, o que el aire se limpie.

El negocio de la arquitectura es poco rentable, ya no es un negocio. Me refiero a la arquitectura vinculada al negocio, del que todos participaron, y la arquitectura del ego, que es la continuación transmisora del poder. Lo que hoy creemos es que la arquitectura no debe ser expresión de estas cosas, sino el soporte para que la vida sea mejor.

 

Autora: Hita Tenreiro Corral

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