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02 Camino al infierno creativo

  • Abre el Ojo
  • "El lado oscuro del diseño"
  • Número 06 - 18 de julio de 2016
Gonzalo Osés
  • Gonzalo Osés

Hagamos un poco de memoria. ¿Recuerdas qué te llevó a tomar la decisión de formarte y trabajar como diseñador? ¿Acaso querías cambiar el mundo? Te sentías creativo, se te daba bien dibujar, tenía la sensación de que podías ayudar a otras personas catalizando sus sueños y convertirlos en útiles productos y servicios, sillas, mesas, logos, revistas, vestidos con telas recicladas, hogares amables con sus invitados… Hasta un largo etcétera de buenas intenciones, que envuelven la inocencia del pre-estudiante… Recuerdo que, en mi caso, quería estudiar diseño industrial porque quería diseñar motos… Reconozco que unos años después pude colaborar en el diseño de una eléctrica, pero a qué precio… En vez de ser un asalariado junior, pasé a ser el inversor que debía sufragar los prototipos.

1 Integridad


En mis años de gestor de diseño, traduciendo la idea del empresario al diseñador, y tras la investigación realizada, explicar al empresario que la solución más empática con su cliente es la que propone el estudio de diseño, por mucho que su ego o la potestad de ser el cliente y el que vende acaben transformando el caballo en un camello…

Pero no solo en el diseño puro y duro, como creativo, publicista o redactor, ¿cuántas veces no te han pedido un artículo, diciéndote que quieren tu opinión, tu pluma, tu forma de escribir sobre tal tema?, y cuando envías el texto, recibes como feedback: “podrías potenciar la insigne labor de tal marca…” y por h o b, porque tu ego quiere ver tu firma en ese medio, pues accedes a comerte tu sabiduría, tu experiencia y vistes con flores al nazareno… Mientras escribo estas líneas, está a punto de publicarse un artículo, que sé que me van caer collejas de mis compañeros de profesión y de cañeo…

designerproblemsQuizás los tengas bien plantados y más de una vez hayas hecho como Howard Roark en la película El manantial, y tras escuchar las peticiones de tus no-clientes, te hayas ido de la reunión. Como hicieron en su momento los tecerianos Juan Luis Polo y Fernando Polo, a costa de vender la casa del primero.

Otro ejemplo, de tener la cabeza amueblada es el diseñador gráfico Pablo Ballesteros, que pide un porcentaje por adelantado, y cada vez que presenta los desarrollos al cliente, lleva el dinero en efectivo y les suelta “este es mi trabajo, y este tu dinero, si no te gusta te lo devuelvo”. Será porque no tiene webs su cliente o porque es muy bueno, pero el caso es que este método le resulta desde años.

Agradecer la no censura de este medio de comunicación, para con respeto, escribir y contar la realidad en la cual nos movemos los creativos, una realidad que no es ni mala, ni buena, es la que es, pero en nuestra manos está cambiarla, y no solo ganándote a tu cliente, en muchos casos con dosis ingentes de paciencia, de más paciencia, de romper lapiceros antes de saltar y cantarle las cuarenta al cliente, ya sea un medio de incomunicación, una agencia de eventos o de publicidad… Para tras varios meses o años acabar educándole…

2 ¿Y tú? ¿Eres cast@ y pur@?

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Bien, te he mostrado ejemplos de personas que no se venden y de los que, a veces, nos vendemos a según qué precios, a veces bastante más baratos de lo que jamás pensamos, pero ¿y tú? ¿Te ¿vendes a bajo precio? ¿Hasta qué punto has antepuesto el dinero sonante y contante a tu dignidad?

Te invito a que hagas el test de dignidad creativa, “El camino al infierno de Milton Glaser”, el cual está orientado hacia los diseñadores gráficos, pero dejémonos de cuentos, anda que conozco personas que estudiaron diseño de producto o interiores y ahora se dedican a diseñar desde papelería a webs, pasando por manuales de identidad corporativa.

 


 

01. Diseñar un packaging para que parezca más grande en la estantería.

02. Diseñar un anuncio para una película lenta y aburrida para hacerla parecer una comedia ligera.

03. Diseñar una imagen para una nueva bodega para sugerir que han estado en el negocio del vino desde hace mucho.

04. Diseñar una portada para un libro que tiene un contenido sexual que te repugna personalmente.

05. Diseñar una medalla usando acero del World Trade Center para venderlo como un souvenir del 11 de septiembre, para sacar un beneficio.

06. Diseñar una campaña de publicidad para una empresa con una historia conocida de discriminación a la hora de contratar a minorías.

07. Diseñar un envase para niños sabiendo que los contenidos nutritivos son bajos y con alto contenido en azúcar.

08. Diseñar una línea de camisetas para un productor que usa mano de obra infantil.

09. Diseñar para promocionar un producto dietético que sabes que no funciona.

10. Diseñar un anuncio para un candidato político cuyo programa sería dañino para el público en general.

11. Diseñar un folleto para un monovolumen que se vuelque habitualmente en situaciones de emergencia y que se sepa que ha hecho que mueran 150 personas.

12. Diseñar un anuncio para un producto cuyo uso continuado podría producir la muerte de quien lo use.

 


 

¿Te has sentido identificad@ con alguno de los pasos? Si estás en la industria de la moda, no me podrás negar que el 8 te recuerda a una rutina cotidiana, y desde aquí, nada de tirarte tomates, que para eso ya están los oenegenistas, hablar de la realidad no implica opinar sobre ella. Los hechos superan a las palabras.

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3 Propuesta

Seguro que has pensado en pasos más drásticos que nos acercan a cada uno a nuestros infiernos creativos, donde se funde nuestra dignidad. Ahí va una propuesta: envíanos tus pasos en la cuerda floja a: abreelojo@madrid.ied.es

Clientes

Puede que ninguno de estos pasos limite tu dignidad creativa, tus valores en los que fundas tu estado profesional o estudiantil, porque es un test que un amigo profesor suele poner al inicio de sus clases a los alumnos de primero, y adivina el aplastante resultado que está obteniendo…

En efecto, muchos estudiantes de diseño no han tenido reparos en decirle abiertamente a la cara que ellos trabajarán para una empresa haciendo un packaging, un folleto, una web, una camiseta, e incluso en el caso de una pistola, la cual, en sí misma, no es mala, sino el uso que se le pueda dar…

Seamos sinceros, diseñar desde el lado oscuro, si vives en un mundo en el que no has visto una fábrica de móviles o una cantera de tierras raras en las que se usa mano de obra infantil, difícilmente puede llevar a tener sentimiento de culpa.

Más aún, el sector del diseño que llega con fuerza es el de la genética con la revolución CRISPR, con la cual, ya empezamos a poder diseñar seres humanos a medida; o un clúster chino, donde en un lustro van a clonar cinco millones de vacas para alimentar el país, planteándose también la posibilidad de clonar humanos, pero de momento las leyes chinas no lo permiten.

El debate queda abierto, ¿la dignidad creativa sucumbe ante la comodidad social? Nos interesa tu opinión, puedes mandarla a abreelojo@madrid.ied.es

 

Autor: Gonzalo Osés

 

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