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09 De galerías: Juana Mordó. Aparente fragilidad

  • Abre el Ojo
  • "Indisciplinados"
  • Número 04 - 16 de marzo de 2016
Francesco Giaveri
  • Francesco Giaveri

En esta tercera entrega de la sección De galerías, conocemos a una galerista mítica en España, Juana Mordó, quien con su entusiasmo y visión desarrolló una labor fundamental para que el mercado del arte y las nuevas corrientes se consolidasen.

En 1943 Juana Mordó llega a Madrid por primera vez con la intención de quedarse unas semanas para solventar asuntos familiares. Su estancia se alarga tan inesperadamente que da pie a que se convierta en un hito del galerismo.

“Cuando se hable de mí, quiero que sea a partir de mi estancia en España” –dijo–, y así lo haremos. Al poco tiempo pierde a su madre y es entonces cuando “Juana determina reemprender su vida en Madrid, y en ello compromete su coraje, moldeado en una fragilidad aparente”. Pero vayamos con orden.

Juana Mordó

En los años cuarenta, las galerías en Madrid son distintas, por funcionamiento, mercado y objetivos de las actuales. No representan a artistas ni los promocionan de forma continuada; se trata de pequeñas empresas que compaginan una actividad principal con una sala de exposiciones. Este es el caso de Biosca, ‘casa’ que vende mobiliario y decoración, un negocio que le permite financiar sus exposiciones; no obstante, sus propuestas son de las más destacadas de la escena madrileña. En el mismo año en que Juana aterriza en Madrid, en el local de Aurelio Biosca se presentó el primer Salón de los Once con obras de María Blanchard, Pedro Bueno, Fujita, Emilio Grau Salas, Pedro Mozos, Jesús Olasagasti, Pedro Pruna, Olga Sacharoff, Eduardo Vicente, Rafael Zabaleta y Manolo Hugué. No obstante, será el séptimo de estos salones, el de 1950, el que se considera como el más ‘avanzado’, donde destacan algunos artistas jóvenes vinculados a la revista Dau al Set. No fueron los Dalí y Miró que ahí se exponían, sino que –como entonces se reseñó– “la excepción plena, rotunda, del conjunto […] la constituyen tres auténticos jóvenes: Cuixart, Tàpies y Ponç, que han ofrecido un espectáculo plástico a tono con su juventud verdadera y, con lo que, a nuestro juicio, debe ser el arranque inicial de unos pintores de hoy”.

Los Salones de los Once eran exposiciones organizadas por la Academia Breve de la Crítica, promovida por Eugenio d’Ors y cuyo primer secretario fue Enrique Azcoaga. Este mismo refiere el arranque de esta histórica iniciativa con las siguientes palabras: “La idea inicial de d’Ors consistía en aprovechar el prestigio de los colaboradores reunidos entonces en la revista Santo y Seña, en un homenaje a El Greco, para defender el arte moderno. En España decir arte moderno era ofender a toda una serie de lázaros ramplones y anacrónicos enemigos hasta la náusea de la auténtica vanguardia”.

 

Juana Mordó_DeGalerias_AbreelOjo

Este panorama desolador y casi desértico nos hace mirar ahora hacia aquellas tentativas innovadoras con admiración, como algo entrañable, unas aventuras personales de tinte casi heroico. Las salas Clan y Buchholz subsisten en parte gracias a los beneficios de sus respectivas librerías, donde excepcionalmente ¡había libros de pinturas! En Clan exponen Ferrant, Lloréns, Artigas, Gargallo, Mallo, Goeritz, entre otros, mientras Buchhloz acoge la primera exposición de El Paso en 1958, a solamente un año de que el grupo publicara su manifiesto; en donde, por cierto, lamenta la falta “de una crítica constructiva, de marchands, de salas de exposiciones que orienten al público y de unos aficionados que apoyen toda actividad renovadora”.

Mientras tanto Juana Mordó, después de vender su coche, tiene que ganarse la vida. En una temprana misiva de solicitud de empleo, fechada en 1952, escribe: “Dicen mis amigos y conocidos que tengo don de gentes. Soy capaz de redactar cartas en francés y en español y de recibir visitas. Soy trabajadora y no torpe”. Escribe artículos para la emisión francesa de Radio Nacional de España, bajo el seudónimo de Carmen Soler e informa a los oyentes sobre moda, gastronomía, cine e inclusive hace crítica de arte. Además, “en su deseo de animación del ambiente intelectual, convoca a escritores y artistas los sábados a su nueva casa –la casa del arco– de la calle de Rodríguez de San Pedro. Son las reuniones, los ‘salones’ de Juana. Allí acuden sus amigos: José Luis L. Aranguren, Dionisio Ridruejo, Pedro Laín, Luis Felipe Vivanco, Antonio TovarRodrigo Uría, Luis Rosales, José Luis Sampedro, Mourlane, Antonio ZubiaurreGerardo Diego, Antonio Saura, Carlos Saura…”. La misma anfitriona recuerda: “En un principio, las reuniones eran para hablar de poesía, leer el último libro de un poeta, etcétera. Luego, las conversaciones giraban en torno a los temas más diversos. Yo apenas hablaba: escuchaba y servía de aglutinante”. Participa activamente en numerosas iniciativas y en 1953 coordina la I Exposición Internacional de Escultura al aire libre en el parque del Retiro, donde, entre el Palacio de Velázquez y el de Cristal, se instalarán cuarenta y siete piezas.

 

 

Juana_Mordo_Abre_el_ojo

En 1958 comienza su aventura en el mercado de arte. “Yo necesitaba, ciertamente, a una persona que estuviese al frente de la galería –recuerda Aurelio Biosca–. Se lo indiqué a Nucella, la secretaria de Eugenio d’Ors, y esta me dijo que esta persona podía ser Juana Mordó. Yo la conocía un poco, porque venía a visitar las exposiciones y los actos que llevaban a cabo en la galería. Hablé con ella y me dijo que le diese un poco de tiempo para pensarlo. Volví a recordárselo y me contestó que sí. De todos modos, traté de hacerle entender cuál era la situación del mercado artístico de Madrid: Mira, Juana, que se vende muy poco. Ya lo veremos, fue su respuesta. Y pienso, era que sabía comunicar su convicción. Cuando creía íntimamente en un pintor, en una obra, esa creencia sabía transmitírsela a los demás”. Junto a un innato ‘saber vender’ que nuestra protagonista indudablemente posee, en Biosca están los artistas de las llamadas Escuela de Madrid y lo que quedaba de la Escuela de Vallecas, y finalmente irán pasando por sus salas los pintores abstractos; justamente “las ilusiones de estos artistas, y las de otros amigos comunes fueron madurando una posibilidad en torno a Juana como eje: la de montar una galería propia”.

Y así fue. En el número 7 de la calle Villanueva, el 14 de marzo de 1964, se inaugura la Galería Juana Mordó con una colectiva de Vicente Ameztoy, Amalia AviaJaime Burguillos, José Caballero, Rafael Canogar, Eduardo Chillida, Enrique Gran, José Guerrero, Carmen Laffón, Antonio López García, Julio L. HernándezFrancisco Lozano, Manuel Millares, Manuel H. Mompó, Lucio Muñoz, Gastón Orellana, Alejandro Reino, Manuel Rivera, Juan de Ribera-Berenguer, Luis SáezAntonio Saura, Eusebio Sempere, Pablo Serrano, Antonio Suárez, Antoni TàpiesGustavo Torner y Fernando Zobel. Juana Mordó, entre otros aciertos, sabrá administrar eficazmente el triunfo del El Paso y de otros artistas que rápidamente alcanzan cierta notoriedad. A pocos meses de la exposición en Buchholz, miembros de El Paso y Dau al Set participan en la colectiva internacional en la Sala Negra del Museo de Arte Contemporáneo; el mismo verano, Feito, Millares y Rivera exponen en la Bienal de Sao Paulo y, finalmente, este núcleo de artistas de vanguardia representa a España en la Bienal de Venecia, donde despiertan asombro y enorme interés internacional. En 1960 la galería Biosca, con Juana al frente, organiza la muestra Artistas seleccionados por el Museum of Modern Art de Nueva York y pocos meses después el grupo se disuelve. Sin embargo, el éxito ya es palpable.

 

 

Juana Mordó

Juana Mordó consigue hacer de una galería de arte si no un buen negocio, cuanto menos un negocio razonable, lo que no era ni por asombro lo normal. Esto le permitirá abrir otro espacio en 1975, en el número 7 de la calle Castelló. Sin embargo, ninguna racha, por cuanto buena, es eterna. Aunque la ilusión y la convicción de esta gran galerista nunca mermó. Para aquellas galerías que lejos de Madrid intentaban emprender un proyecto, Juana Mordó siempre se demostró generosa, apoyándolas incondicionalmente, “nunca les negó algo que estuviera en su mano, ya fuera una exposición, un cuadro o un consejo. Nunca abusó de su privilegiada situación: ofrecía condiciones más que razonables, facilidades más que generosas y, por encima de todo, volcaba todo el contagioso entusiasmo de que era capaz en apoyo de unas empresas cuyas expectativas de futuro eran, cuando menos, inciertas”.

A modo de ejemplo de este compromiso en difundir la labor de los artistas y su inteligente disposición hacia colaboraciones, lo que siempre cabe esperar de las galerías, valga considerar que fue en la sala grande del espacio de la calle Castelló donde se presenta la exposición 1980, organizada por Juan Manuel Bonet, Ángel GonzálezFrancisco Rivas. La muestra incluye a unos artistas que tenían su hábitat natural en la galería Buades; el mismo Rivas corrobora la generosidad de Juana Mordó recordando que “aquella exposición nunca fue para ella, como algunos insinuaron entonces, una operación soterrada, un último intento por su parte de subirse al carro de la moda. Es más, era consciente del escaso beneficio que le cabía esperar, entre otras cosas porque 1980 coincidió en el tiempo con el momento más crítico de su carrera”.

Juana Mordó_Helga de Alvear_AbreelOjo

Me avío a concluir, pero no habrá final sino otro comienzo, como siempre se da en las historias del arte. En 1989, Juan Manuel Bonet revela su percepción de la galería de Juana en el año de aquella mítica exposición a la que acabamos de referirnos: “Quince años después de la inauguración de su galería, Juana Mordó seguía teniendo aura, seguía simbolizando mejor que nadie una vocación moderna, la misma que empuja a su colaboradora y sucesora, Helga de Alvear, a continuar la tarea, y a comprometerse decididamente con el arte de hoy mismo”. Tras la muerte de Juana, la galería le sobrevive hasta 1994 cuando la que fue su directora durante más de 10 años decide inaugurar, el 19 de enero de 1995 en el número 12 de la calle Doctor Fourquet, su propia galería en la que, a día de hoy, sigue al frente.

Fuentes:

Todas las imágenes y citas provienen de:

  • VV.AA., Juana Mordó. Por el Arte, Círculo de Bellas Artes, Madrid, 1985.
  • VV.AA., XV Aniversario de la galería Juana Mordó, Círculo de Bellas Artes, Madrid, 1989.
  • Aurora Fernández Polanco, “Las galerías de arte en el Madrid de Postguerra. Su labor en la transformación del panorama artístico nacional”, Villa de Madrid, Año XXVI, nº 97-98, Madrid, 1988, pp. 5-26.
 

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