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05 Un libro-objeto con el espíritu de Marcel Duchamp

  • Abre el Ojo
  • "Walkie Talkie"
  • Número 03 - 22 de diciembre de 2015
David Arias
  • David Arias

La novela gráfica deja de ser un libro para convertirse en un objeto divertido e inspirador, a través de la obra de un ilustrador belga totalmente transgresor. François Olieslaeger es un enamorado del legado del gran Marcel Duchamp y, siendo fiel a su visión del arte, ha hecho volar nuestra imaginación con un libro-objeto rompedor por su formato y contenido.

Su Marcel Duchamp, una partida entre mí y yo, es eso: un juego. Algo divertido para reivindicar el papel en la era digital. Aunque hay mucho más detrás de ese concepto emparentado con las polémicas obras ready-made del genial Duchamp. En un único, extenso y flexible folio de gran formato transcurre lo más destacado de la vida del célebre artista, capaz de revolucionar el arte conceptual con su actitud dadaísta y contestataria. Al igual que sus obras, este libro tiene mil y una formas distintas de entenderlo.

Todo un viaje a la mentalidad de un inconformista fuera de época, de un ser inclasificable, ilustrada en un formato único e irresistible. Charlamos con François acerca de ilustración, arte, futuro y las surrealistas circunstancias que hicieron posible la publicación de esta novela gráfica. Su visión ecléctica del arte y su fabulosa obsesión por fusionar conceptos le ha llevado a ser una vanguardia en sí mismo. No te pierdas la conversación con este autor imprescindible para comprender las nuevas posibilidades que la literatura nos ofrece.

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¿Qué hay de Marcel Duchamp y de François Olislaeger en las palabras de este libro?
Lo que he plasmado de Duchamp es la singularidad de un camino en la vida. Escapar de grupos, ser libre aunque dentro de la practica artística, estar aquí y fuera al mismo tiempo, vivir entre dos países y dejar surgir las ideas tal como vienen.

¿Por qué elegiste a Marcel Duchamp?
Me gusta mucho trabajar con otros medios artísticos, juntar campos que no fueron predestinados a existir. Así, con anterioridad, hice un libro con obras de teatro y otro libro con una coreografía. Luego me propuse abrir la narrativa gráfica al arte contemporáneo. Para mí, el artista más representativo de lo que hoy llamamos arte contemporáneo es Marcel Duchamp. Veo sus ideas en obras de nuestra época y me interesaba regresar al original.

¿Tu vida también es un poco dadaísta?, cuéntanos cómo conseguiste un editor el Día de los Muertos en México D.F.
Jajaja sí, este proyecto con Duchamp tiene mucho que ver con la espiritualidad. Como ha dicho Marcel, un artista es un médium. No se muere, siempre está viviendo a través de otras formas. Encontrar a Diana, mi editora, el Día de los Muertos en México fue parte de eso.

La historia tiene miga. François vive en México, donde acababa de llegar de Europa buscando infructuosamente un editor para su obra. Su llegada al país azteca coincide con la festividad del Día de los Muertos. Al coger un taxi, se encuentra con una editora de Taurus, que se siente fascinada con el proyecto.

¿Eres más Marcel Duchamp después de escribir esta obra?
Soy más François Olislaeger, gracias a Marcel Duchamp. Creo que sería un error serio copiar, rehacer obras de Marcel Duchamp. Creo que si tenemos que recordar algo de él sería la singularidad. Pensar de manera propia.

El libro objeto de Marcel Duchamp

¿Por qué te decantaste por la primera persona en la redacción?
Usé las palabras de Duchamp como ready-made. Otra vez pensando en el lado médium de Duchamp y, como homenaje, me parecía normal que él hablase. Como dejó muchas entrevistas, filmaciones, textos y letras tenemos un gran testigo directo de Marcel Duchamp. Todavía se puede escuchar su voz en la radio o ver filmaciones de entrevistas. El libro muestra cómo Marcel camina por su propia vida y obras, que son iguales, comentándolas con una sonrisa. La única frase que escribí es la última: “Me incineraron con las llaves de mi taller en el bolsillo”.

¿Cómo ha sido tu trabajo de documentación?
Leí biografías, escuché entrevistas, leí obras de sus amigos, cartas, vi filmaciones, etc. durante seis meses más o menos hasta sentirme cercano a él. Tomé notas que me parecieron interesantes sobre sus vivencias y sobre las obsesiones que tenía. También conservé una parte de misterio que es importante en su obra y, sobre todo, intenté no dar interpretaciones específicas. Dejarlo vivir “normalmente”.

 

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¿Verías esta novela gráfica en una película de animación?
Puede ser, me encantaría.

¿Cómo asignaste las viñetas en cada historia?
Organicé el libro como un solo de free jazz.

¿Le diste prioridad a lo estético o a lo anecdótico?
Ni lo uno ni lo otro. La forma negro y blanco debe ser “operación blanca” para el lector. Si este puede digerir el estilo gráfico, sería interesante. Es un tipo de dibujo que califico de “trazo funcional”, que sirve a la narración sin caer en lo estético. De anécdota no hay tanto, son informaciones para un sentido largo de una manera de vivir.

¿Recuerdas la primera vez que oíste hablar de Marcel Duchamp?
Sí, totalmente. De ahí surgió mi intención. Fue un día en el cual estaba trabajando y, como se pasa generalmente, estaba escuchando la radio. Salió la voz de Duchamp. Él hablaba de un momento de soledad, regresaba a su casa con una llanta de bicicleta y como no tenía chimenea, intentó hacerla girar. El sonido le recuerda al fuego y se pone a pensar en el círculo, el tiempo, el movimiento de la tierra, del caos cósmico… Su voz fue tan sensible, parecía alguien frágil, en la incertidumbre, así que no sé cómo explicarlo, pero fue como si estuviese conmigo en el estudio. Salió del pedestal de la historia del arte para estar vivo como ser humano y no como icono. Desde ese día es mi amigo.

Me ha fascinado tu integración de los textos en las viñetas, ¿ha muerto el bocadillo?
¿Muerto el bocadillo? Dibujos y textos viven juntos, los dos se leen o se miran. Como en la vida, ves y escuchas a alguien instantáneamente.

¿Cómo has logrado fusionar los diferentes pasajes de una vida de una manera tan limpia y visual?
Basé la narración sobre las obsesiones que observé en Duchamp: formales, intelectuales o sexuales. Por ejemplo, el círculo, las puertas, estar y no estar, dentro y fuera, etc. Se organizaron naturalmente en un arco narrativo. Pero no olvidemos que es una biografía, un ciclo de vida desde la infancia hasta ser un viejecito, aunque todo se ve un poco caótico o desordenado.

Tu libro es un prodigio de la edición, ¿tu primera finalidad era crear una novela gráfica o un objeto bello y divertido?
Los dos conceptos pueden vivir juntos, ¿no? Es más bien una narrativa gráfica en la cual imágenes y texto son mezclados y no pueden vivir separados. Uno dice una cosa, el otro contesta. La idea de pensarlo como objeto llega muy rápidamente y mi editor francés ha estado muy ingenioso y con coraje para intentar nuevas experimentaciones.

¿Iniciativas así son el valor añadido necesario para no caer en el ebook?
Sí, para mí es cierto. Tenemos que cuidar bien los libros, ofrecer cosas que no pueda dar el libro electrónico, como sucedió cuando a los pintores les llegó la foto. Es un buen momento para dar impulso a otras formas. También dentro del libro, las imágenes se desarrollan un poco como el papel del libro mismo, para crear una mise en abyme en el que se sienta que lo que estamos leyendo pasa al mismo tiempo que el libro está en nuestras manos.

 

 

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¿Cómo ves el futuro de la literatura: pdf o folio?
Pueden ser los dos. Los libros “básicos”, comerciales, o los “gags”, por ejemplo, no pasa nada por leerlos en línea. Es rápido, eficiente y a veces no queremos guardar este tipo de libro en nuestra biblioteca. Sobre todo en nuestra época, en la cual el nomadismo crece al contrario del espacio de las maletas en los aviones. Por otro lado, si ves una peli de ciencia ficción, todo esta hiperrobotizado, pero los que manejan las naves espaciales leen libros en papel. Es una forma perfecta, casi orgánica, y no creo que pueda desaparecer, pero podría ser mejor, más sensual, más innovadora, usando las nuevas técnicas de impresión y la inventiva de los autores. Más bien cambian nuestras maneras de leer y recibir información, por tanto, la narrativa cambia también. Tengo muchas ganas de participar en eso.

¿Qué camino le espera a quien desea publicar un libro?
Debe ser su propio lector primero.

En la presentación del libro comentaste que los artistas como Duchamp solo pueden vivir así con un buen sustento económico de cuna. ¿Cuán importante es la economía familiar para el artista? ¿Esa criba afecta a la calidad del arte?

No sé si necesitamos dinero para ser buenos artistas. Necesitamos tiempo para pensar y cultivarnos. Creo que tenemos que cuidar nuestra autonomía mental sobre todo. De ahí puede surgir una forma u otra que no necesariamente necesite dinero.

¿Una personalidad como la de Duchamp tendría espacio en nuestra era del mercantilismo en el arte?
Totalmente, por eso me ha parecido importante hacer el libro ahora. Necesitamos pensadores que propongan resistencia a la violencia del mundo capitalista. Si lo pueden hacer con creatividad y humor, mucho mejor.

¿Qué obra artística o vital te ha impresionado más de Duchamp?
Me gusta mucho una obra que se llama Transformador destinado a aprovechar las pequeñas energías desperdiciadas.

¿Qué género literario te apasiona más y cuál te gustaría cultivar?
Me gustaría mezclar los géneros literarios para que olvidemos un poco la noción de género. Una literatura queer.

Para finalizar esta amena conversación, ¿qué proyectos tienes en mente?
Vivo desde hace cinco años en México y ahora voy a desarrollar un proyecto que tiene que ver con eso. Vivir en otro país que tiene particularidades culturales en la época de la nivelación por la globalización.