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09 El fin de la edad de hielo en la fotografía documental

  • Abre el Ojo
  • "Walkie Talkie"
  • Número 03 - 22 de diciembre de 2015
Annie Domínguez Tenreiro
  • Annie Domínguez Tenreiro

¿Quién dijo que la única función de la fotografía documental debía ser recoger el testimonio del mundo en el que vivimos? No tenemos respuesta a esta pregunta, pero sí tenemos un claro ejemplo de cómo este ya no es el único propósito del documentalismo. La fotografía de reportaje se descongela para hablar de historias personales y para transmitir conceptos de la mano del arte.

Los límites de cada género fotográfico han estado siempre bien definidos por la propia identidad de los mismos, pero estas divisiones están siendo desdibujadas por la necesidad de nuevas formas de expresión. Hoy en día se busca no solo innovar sino experimentar y explotar las posibilidades de cada herramienta al alcance, lo que lleva a la fusión entre medios y a su intrusión.

En un momento de continuo cambio social, que además se ha convertido en la revolución de los medios de comunicación, la fotografía tiene más difusión que nunca. El consumo de imágenes es casi una necesidad primaria, y por ello, las posibilidades de la misma como medio de expresión se han visto magnificadas.

La fotografía artística tiende a documentar la realidad con una mirada crítica, inteligente y personal. Y el artista se adueña de este género como un lenguaje menos explotado al que darle una funcionalidad artística, con el que plasmar su estilo, su identidad y sus ideas.
vaydehi-art-documentary-abreelojo

vaydehi-art-documentary-abreelojo-4Es esta línea entre lo artístico y lo documentalista la que ha elegido Vaydehi Khandelwal, exalumna del Curso de Especialización de Fotografía Documental y Reportaje, para contar sus historias mediante imágenes.
Vaydehi, que a los 13 años ya iba cámara en mano y sabía que quería dedicarse a la fotografía, ha dirigido todos sus pasos hacia esa meta. Tiene una percepción distinta del mundo que le rodea, donde las imágenes parecen cobrar vida propia ante sus ojos. En su proyecto final del IED Madrid, I am very tired, interpreta la historia escondida tras la noche madrileña, la ciudad que según su experiencia no descansa pero siempre está llena de vida. Pero dejemos que sea ella misma quién nos cuente su experiencia y su forma de entender la fotografía.

Annie Domínguez: Tu reportaje, I am very tired, desarrollado durante el curso, trata sobre Madrid. ¿Qué te inspiró esta ciudad para que quisieras hablar de ella?
Vaydehi Khandelwal: Lo que me inspiró de la ciudad fue su color, su vida, su energía y su felicidad. Incluso en un día normal todo el mundo parecía estar celebrando algo. Hay tanta energía, tanta vida en todo y en todos... La ciudad me aportó una actividad que me motivó a tomar fotografías todo el tiempo, a sentarme en una plaza a observar y absorber todo lo que podía de su cultura. Durante el proceso, decidí buscar el otro lado, lo contrario a todo esto, y así es cómo apareció esta serie.

AD: ¿En qué consiste la serie I am very tired?
VK: El proyecto trata de mi interpretación de la noche a través de las huellas y los objetos que encontré a altas horas de la madrugada. A veces siendo muy directa y otras veces preguntándome qué podía haber experimentado o estaba experimentado el sujeto en ese mismo momento. Cosas que han sido dejadas, perdidas, encontradas y capturadas. La idea era explorar la noche a través de mis propias pequeñas experiencias mientras caminaba por las calles de Madrid, en el pavor de las noches frías, manteniendo el título como metáfora.
Después de llevar un mes en Madrid me dije a mí misma que en algún momento la ciudad tendría que estar cansada, de modo que salí en búsqueda de ese Madrid cansado. Así es cómo escogí el título y surgieron las imágenes.
I am very tired es un trabajo en el que he ido en búsqueda de situaciones, acciones, objetos y de mí misma.

 

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AD: ¿Qué piensas de la relación entre el valor documental de la fotografía y su valor artístico?
VK: Creo que ver la imagen es la parte más importante del proceso, ya sea en fotografía documental o de cualquier otro tipo. Puedes estar visualizándola en tu mente o viéndola y saber que ese es el momento de capturarla. Todo comienza a partir de ahí, porque si no ves la fotografía, nunca serás capaz de tomarla y nunca podrás ver la imagen final. Creo que al mirar las imágenes muy de cerca se emprende una historia, un viaje. Todos tenemos historias alrededor y dentro de nosotros, a veces las capta nuestra mente y a veces el corazón. Somos nosotros quienes debemos decidir si se trata de arte, documental, o ambos. En mi opinión, van de la mano.

AD: También hablas de "crear lo inusual a partir de lo habitual". ¿Cómo se haya esa parte oculta de la vida cotidiana?
VK: Me gusta que mi fotografía sea lo más simple posible y, al mirar por el visor, busco constantemente ese elemento o momento especial. Mi enfoque es básicamente el de encontrar algo que ya está ahí, una parte de todo el marco, pero al mismo tiempo observarlo desde una perspectiva diferente mediante la interacción y la contextualización. De este modo puedo dotar de un significado distinto a algo que vemos habitualmente. Para mí la fotografía es vida, es algo que forma parte de mí. Me gusta llamarla "mi varita mágica": tengo que usarla con cuidado y con respeto porque es lo que me lleva a ese momento especial, ese momento lleno de vida.