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08 De galerías: Seth Siegelaub. Continuamente buscando

  • Abre el Ojo
  • "Walkie Talkie"
  • Número 03 - 22 de diciembre de 2015
Francesco Giaveri
  • Francesco Giaveri

En esta segunda entrega de la sección De galerías, mostramos Seth Siegelaub Contemporary Art, una de las grandes en la historia del arte y fundamental para entender lo que significa exhibir una idea, marcando el inicio de varias derivas conceptuales. Asimismo, es una referencia por introducir novedades considerables, desde otras formas de comunicar al uso de contratos para establecer la relación con los artistas y las condiciones de circulación de la obra.

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Seth Siegelaub, organizador y editor de la exposición January 5-31, 1969, 1969. Nueva York, Museum of Modern Art (MoMA). Impresión en gelatina de plata, 20.3 x 25.4 cm. Seth Siegelaub Papers. Donación de Seth Siegelaub y la Stichting Egress Foundation, Ámsterdam, I.A.120. The Museum of Modern Art Archives, Nueva York (copyright unknown). Cat.no.: MA2178. © 2015. Imagen digital, The Museum of Modern Art, Nueva York/Scala, Florence. Más información: http://www.stedelijk.nl/en/exhibitions/76590#sthash.BG8kGqEa.dpuf Fuente: http://www.stedelijk.nl/en/exhibitions/76590

La galería Seth Siegelaub Contemporary Art abre en otoño de 1964 en la calle 56 de Nueva York para cerrar definitivamente en primavera de 1966. Es un espacio donde se venden obras de artistas jóvenes, pero también alfombras orientales. Una combinación cautivadora y sofisticada que sugiere eficazmente que el arte actual que ahí se expone, con el paso del tiempo, aumentará su valor a la par que los preciados textiles.

Su dueño recuerda esta experiencia como algo aburrido, aunque necesario para su formación. Se siente atrapado en una jaula, a la espera de que alguien entre. Sin embargo, por ahí no acuden más de cinco visitantes diarios, cuatro para pedir informaciones o pasar al aseo y el quinto es Lawrence Weiner, que viene a charlar con su galerista. No obstante, la búsqueda de Seth Siegelaub acaba de empezar.

Pretende dar a conocer artistas en los que cree ciegamente y con los que colabora activamente, representa sus intereses operando en un mercado de arte contemporáneo en alza; además en Nueva York, la capital del arte. Sus colegas artistas se llaman Robert Barry, Douglas Huebler, Joseph Kosuth y Lawrence Weiner, muy cerca anda también Carl Andre.

Organizador y agitador tanto lúcido como apasionado, Siegelaub explora nuevas posibilidades para que las obras de sus acólitos lleguen al gran público; entiende que el nuevo rumbo implica una actitud diversa por parte del espectador, menos contemplativa y más participativa. Trata entonces de encontrar las condiciones más apropiadas para presentar sus proyectos. En buena medida, su actividad como agente de estos artistas consiste en hacer que sus obras sean visibles, un asunto urgente y algo complicado, si consideramos que son unas propuestas cada vez más efímeras y radicales que van de camino hacia la desmaterialización.

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Joseph Kosuth, Second Investigation, I. Existence (Art as Idea as Idea), 1968, como instalación en la exposición January 5-31, 1969, en Alexander Alberro, Conceptual Art and the politics of publicity, The MIT Press, 2003, p. 50

 

Abandonado su proyecto galerístico, Sigelaub continúa su labor de promoción, ahora desde su piso de dos habitaciones en Madison Avenue, sin necesidad de mantener abierto un espacio expositivo, ya que no “hace falta una galería para exponer ideas”. Efectivamente, está apareciendo un cambio de paradigma en la manera de entender el arte. Según Joseph Kosuth “la importancia de todo arte está en las ideas”, y Sol LeWitt desvela nombre y credo de esta nueva ola neoyorquina: “en el arte conceptual la idea o concepto es el aspecto más importante de la obra”, desde entonces “la idea se convierte en el motor que produce el arte”.

Robert Barry, Douglas Huebler, Joseph Kosuth y Lawrence Weiner comparten interés por el lenguaje y la naturaleza de la obra. Son coherentes entre sí y claramente vinculados a un único marchante. Siegelaub trata entonces de hacer llegar sus propuestas a un público siempre más amplio. Para lograrlo adopta una serie de estrategias novedosas que van desde el envío por correo postal de invitaciones, fotografías o cartas, hasta la redacción y publicación de textos que defienden las prácticas de sus artistas. Su plan incluye, además, reseñas que ensalzan las obras de los artistas, entrevistas a ellos o entre ellos, seminarios y charlas en instituciones para que los mismos protagonistas puedan explicar, defender y dar a conocer su trabajo. Finalmente, este ambicioso y agresivo programa de difusión se sirve del catálogo como vehículo privilegiado para poner en contacto público y obras. Las publicaciones se convierten en una herramienta fundamental, llegan a un público mayor del que visita las exposiciones y, por ende, ofrecen un formato ideal para estas obras, siendo a veces su único espacio de existencia. Siegelaub entiende rápidamente que esta nueva manera de concebir el arte tiene que estar acompañada por una nueva forma de comunicación y sus respectivas herramientas retóricas.


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Publicidad de Seth Siegelaub para January 5-31, 1969: Robert Barry, Douglas Humbler, Joseph Kosuth y Lawrence Weiner, en Alexander Alberro, Conceptual Art and the politics of publicity, The MIT Press, 2003, p. 58

 

Entre 1968 y 1971 Siegelaub organiza más de 20 proyectos para desmitificar las estructuras del sistema del arte y para quebrar moldes convencionales y estancados. En estos proyectos logra mantener un cierto margen de libertad gracias a que todos se realizan con un presupuesto muy asequible. En el hoy mítico Xerox Book, una exposición en formato libro, Siegelaub invita a 7 artistas a hacer lo que quieran en las 25 páginas que cada uno de ellos tiene a su disposición. Su importancia reside en el cambio que se introduce en la manera de presentar estas obras. La publicación funciona como un contenedor de información, algo distinto del clásico catálogo de arte que solamente documenta pinturas o esculturas de una exposición; Xerox Book consiste en una obra de arte original y no de un mero registro de algo que se expuso o que existe en otro espacio que no sean sus páginas. En la exposición July, August, September 1969, invita a 11 artistas a realizar una obra, cada uno en diversas partes del mundo, mientras que en March 1969, 31 artistas presentan su obra durante un solo día, establecido de antemano entre el 1 y el 31 de marzo. En July/August Exhibition Book contacta con 6 críticos internacionales para que elijan cada uno, actuando de este modo como comisarios, a un artista que ocupará 8 páginas de este libro-exposición, como si fueran las paredes de una galería. Esta propuesta es reveladora de la estrecha relación existente entre el papel del crítico y del comisario, en un momento en el que los límites y las definiciones entre los distintos agentes no están ni tan definidos ni tan claros. Por este mismo motivo, Siegelaub nunca se considera a sí mismo como comisario, una figura que se extiende en las décadas sucesivas y que en aquel momento se refiere más bien a quienes trabajaban en un museo. Entiende su labor como la de organizador, editor y colaborador activo de artistas.

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A la izquierda, Joseph Kosuth con Seth Siegelaub; Titled (Art as Idea as Idea) The Word ‘Definition’, 1966-1968, por Joseph Kosuth, c. 1960s-1970s. Nueva York, Museum of Modern Art (MoMA). Impresión recubierta de resina, 12.7 x 17.7 cm. Seth Siegelaub Papers. Donación de Seth Siegelaub y la Stichting Egress Foundation, Ámsterdam, I.A.119. The Museum of Modern Art Archives, Nueva York (copyright unknown). Cat.no.: MA2177.© 2015. Imagen digital, The Museum of Modern Art, Nueva York/Scala, Florence. Más información: http://www.stedelijk.nl/en/exhibitions/76590#sthash.BG8kGqEa.dpuf Fuente: http://www.stedelijk.nl/en/exhibitions/76590

 

Se empeña en encontrar la situación adecuada para que estos puedan presentar al público sus proyectos. Una actividad febril que él recuerda animada por una motivación clara: “jamás se trató de ganar dinero de verdad. Se trataba más bien de ilusión, de ideas intelectuales o de cambiar el mundo que estaba dando un giro”. En este sentido, se interesa por todos los aspectos que rodean a las obras de arte, no quiere repetirse y busca siempre nuevos retos. Lo que le lleva a redactar, junto al abogado Bob Projansky, el Artist’s contract, un documento que sigue vigente y que sirve como modelo para amparar al artista y establecer sus derechos sobre la circulación de sus obras, sobre todo después de su venta.

En 1972, después de conseguir que todos sus artistas entren a formar parte de la prestigiosa Leo Castelli Gallery, Seth Sigelaub abandona Nueva York y el mundo del arte casi definitivamente para cultivar otros intereses en distintos ámbitos.