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03 Todo empieza en Turín. Ciudades de Diseño

  • Abre el Ojo
  • "Nuevos escenarios"
  • Número 01 - 1 de agosto de 2015
Pedro Medina
  • Pedro Medina

Turín fue reconocida por la UNESCO a finales de 2014 como “ciudad creativa” en la categoría de diseño. Descubramos por qué y también otros encantos de la capital piamontesa.

Existe un mito: “todo se ha inventado en Turín”. Esta frase inicialmente suele generar una sonrisa en quien la escucha y parece una exageración, pero en cuanto empiezas a conocer su historia y sus lugares, te planteas si es verdad.

De la FIAT a Olivetti, de la Bodoni a la RAI, del mp3 al Arduino, de la capitalidad de Italia a la mundial del diseño, de la Nutella al Slow Food, de Nietzsche a Pavese… podemos encontrar en todos los ámbitos referencias creativas que remiten a Turín. Nos es casual entonces que el mito empiece a parecer real, hasta el punto de hacernos creer asociaciones tan insólitas como que la Paramount haya encontrado la inspiración de su logotipo no en las Montañas Rocosas, sino en la pared este del Monviso, la montaña donde nace el Po.

¿Mito o realidad? Juzgadlo por vosotros mismos y, sobre todo, si merece tanto una visita como las famosísimas Venecia, Florencia o Roma.

Logo Paramount Pictures

 

 

1 Configuración e historia

Turín

Es el lugar donde desembocan los ríos Stura di Lanzo y Dora Riparia en el Po, teniendo siempre los Alpes en el horizonte. Por tanto, la ciudad mira hacia el sur al Po y al norte a la cadena montañosa desde cualquier esquina de su zona centro, ya que su trazado urbano histórico está configurado en forma de parrilla, como extensión del cuadrilátero romano del que hoy da fe la Porta Palatina.

De hecho, aunque sus orígenes se remontan a un asentamiento de pueblos celtas y de la Liguria, conocidos como los Taurini, y que también se cuenta que esta Taurasia o Taurinia fue destruida por Aníbal en su paso hacia Roma, será en el 58 a.C. cuando se constituya como castrum –que marcará su forma urbana– y en el 28 a.C. como colonia romana. Pero su historia y carácter actual quedan forjados principalmente desde 1559 cuando la ciudad pasa a ser el Ducado de Saboya. Territorio siempre de confín, se caracterizó por una continua e inteligente diplomacia, que hizo perdurar a los Saboya durante toda la edad moderna. Asimismo, dentro de su intensa historia contemporánea, destaca su papel en la unidad de Italia, siendo su primera capital en 1861, transformándose pronto en ciudad industrial y, sobre todo, del automóvil con la fundación de FIAT en 1899 y de Lancia en 1906.

La impronta principal se debe a la intención de Vittorio Amedeo II de convertir la ciudad en una gran capital, fin para el que trajo al extraordinario Filippo Juvarra para potenciar el carácter escenográfico de su arquitectura y de plazas señoriales. Luego vendrán las grandes superficies industriales, que tienen su máxima expresión en el Lingotto, antigua fábrica de la FIAT, y también las grandes avenidas que van más allá del trazado histórico, pero que en su conjunto hacen que la ciudad descienda suavemente hacia el Po y la “colina”, donde se encuentran nobles villas, o que ascienda la mirada hacia unos majestuosos Alpes entre calles elegantes, distinguidas galerías, espléndidos soportales y numerosos capítulos de historia.

2 Ciudad de museos

La voluntad de Vittorio Amedeo II marca el encanto de una gran ciudad, que verá ampliado su esplendor por su condición de primera capital de Italia, lo que ha propiciado que albergue varios de los museos nacionales. Una guía tradicional de los lugares más visitados sería la siguiente:

Hemos hablado de Juvarra, pero no debemos olvidar a Guarino Guarini, virtuoso arquitecto que también trabajó para los Saboya y que realizó obras maestras como la Capilla de la Sábana Santa en la Catedral de San Juan Bautista (siglo XV), aunque en la actualidad no es accesible al público.

Al lado de la catedral, en pleno centro, destacan Palacio Madama, con una impresionante escalera obra de Juvarra, además de diversas exposiciones temporales y el Museo de Arte Antiguo; y el Palacio Real, que, como todas las residencias de los Saboya, es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, que incluye la Galería Sabauda, célebre pinacoteca que se asoma a los restos romanos, y las Caballerías Reales, actualmente ocupadas para evitar su venta y reivindicar su valor histórico. A estas nobles residencias de los Saboya, hay que añadir el Palacete de caza de Stupinigi, los castillos del Valentino, de Agliè, Racconigi, Rivoli y Moncalieri, la Villa della Regina y la portentosa Reggia di Venaria Reale.

Pero volviendo al centro de la ciudad, si bien hemos marcado el horizonte de la ciudad por elementos geográficos, el verdadero punto de referencia arquitectónico es la ottocentesca Mole Antonelliana, edificio de proporciones descomunales en comparación con el conjunto de la urbe, que inicialmente estaba destinado a ser la sinagoga de Turín y que en la actualidad es el Museo Nacional del Cine, el principal de Europa y un verdadero sueño para cualquier visitante.

En efecto, sorprende la concentración de grandes museos como el Museo Egipcio, recién restaurado y considerado el segundo más importante del mundo después del Museo Egipcio de El Cairo, con salas realmente emocionantes, gracias a un cuidado trabajo historiográfico y escenográfico. Muy cerca está el Palacio Carignano, proyectado por Guarini y sede del Museo del Risorgimento y del primer Parlamento italiano, situado frente a la Biblioteca Nacional.

Sería larguísima la lista de museos, aun así, destacamos algunos más por sectores. Son varios los centros dedicados al arte contemporáneo: el citado Castello di Rivoli, la Galería de Arte Moderno, la Pinacoteca Giovanni e Marella Agnelli, la Fundación Sandretto Rebaudengo, la Fundación Merz y el Parque de Arte Vivo, a los que temporalmente se suman otras sedes como el Palacio Saluzzo o el Palacio Cavour, y en un futuro cercano los Cantieri OGR, que prometen ser un gran centro cultural dedicado a la innovación y al arte de vanguardia. A lo que se añade un interesantes y numeroso circuito de galerías, muchas de ellas concentradas en torno a via della Rocca y con algunas internacionalmente famosas como Giorgio Persano.

Logotipo Museo MIAOAsimismo, merecen la pena otros centros, como la Accademia Albertina o el Museo de la Resistencia, y fundaciones, como la Luigi Einaudi o la Fundación Ettore Fico, sin olvidar otros puntos de encuentro para muchos eventos y ciclos, como el magnífico palacio del Círculo de Lectores, y una considerable red de teatros, con algunos muy interesantes como el Teatro Regio, a cargo de Carlo Mollino. Otra consideración merecería el apartado de museos que, más allá de poseer una colección interesante, han llevado a cabo un particular ejercicio de naming, como el Museo de Arte Oriental: el MAO, o el peculiar Museo Internacional de Artes Aplicadas de Hoy (Museo Internazionale di Arti Applicate Oggi): MIAAO, que en italiano recuerda el maullido de un gato, como también reproduce su logotipo, y que contiene una colección permanente que bien podría haber salido de una película de David Lynch.

Pero siendo un lugar de referencia para el mundo del transporte y que tantos identifican con el automóvil y la FIAT, se convierte en cita ineludible el fascinante Lingotto, la antigua fábrica de montaje de FIAT cerrada en 1994 y ahora remodelada por Renzo Piano. Sin duda, es un lugar especial, sobre todo para ver su parte superior, ya que tras la citada Pinacoteca Agnelli, se puede acceder a una increíble pista de carreras con helipuerto sobre el techo de la fábrica.

A esto hay que sumar otro museo nacional, el Museo del Automóvil, y otros que muestran el gran pasado industrial de la zona, como el MAAM, el Museo a cielo Abierto de la Arquitectura Moderna de Ivrea, población donde estaba ese milagro ejemplar desde el punto de vista de la innovación, el diseño y la comunidad que fue Olivetti; sugerente al respecto es la reciente publicación del proyecto que habría unido la visión de dos grandes: Adriano Olivetti y Le Corbusier.


Lingotto

Siendo un lugar de referencia para el mundo del transporte y que tantos identifican con el automóvil y la FIAT, se convierte en cita ineludible el fascinante Lingotto, la antigua fábrica de montaje de FIAT cerrada en 1994 y ahora remodelada por Renzo Piano. Sin duda, es un lugar especial, sobre todo para ver su parte superior, ya que tras la citada Pinacoteca Agnelli, se puede acceder a una increíble pista de carreras con helipuerto sobre el techo de la fábrica

3 Tejido creativo

No obstante, más allá de lo que podemos encontrar en las guías turísticas, existen otras rutas de innovación y creación, probablemente como consecuencia de ser una de las ciudades universitarias principales de Italia con cerca de 100.000 estudiantes, donde destacan la Università degli Studi, el Politécnico y el Istituto Europeo di Design, entre otros muchos centros de formación.

En efecto, es destacable la cantidad de estudios y agencias existentes, todas ellas bajo el signo de discreción de la ciudad, que pasan casi desapercibidas en los maravillosos patios interiores de edificios turineses –esta sería otra guía sorprendente a escribir–, pero que poseen no solo mucha creatividad, sino incluso pistas de skate-librería, como la presente en la agencia internacional 515, donde celebran todo tipo de eventos culturales y desde la que puedes ver trabajos para Illy, FIAT…; o incluso otro tipo de estudios que pueden ser el laboratorio de ciudades inteligentes o la vanguardia de la experimentación digital, como es el caso del estudio de Carlo Ratti.

Muchos de estos lugares, espacios de coworking, pequeños talleres y agencias van apareciendo en zonas donde también se concentran restaurantes y locales nocturnos, principalmente en los barrios San Salvario y Vanchiglia, donde se puede contemplar el particular edificio conocido como Fetta di Polenta, probablemente uno de los más estrechos del mundo en su parte más extrema.

Trakatan - Abre el OjoY si hablamos de innovación en los lugares de trabajo, en los procesos… encontramos numerosos ejemplos en los muchos espacios que han aparecido en los últimos 4 años por toda la ciudad. Por citar un par, destaca por reutilización de un espacio abandonado y por propuestas de vanguardia el Toolbox, el primer FabLab de Italia y un activo dinamizador de la cultura colaborativa; se ha de tener en cuenta, además, que es un generador de este espíritu el hecho de que uno de los creadores del Arduino sea de Ivrea, Massimo Banzi. Y también aparecen aires renovados para el sello Made in Italy y su dilatada tradición artesana en marcas jóvenes como Trakatan, que fabrica bolsos y mochilas de alta calidad, siendo el perfecto ejemplo de cómo renovar una excelente artesanía local en piel con una propuesta atractiva y moderna gracias a su diseño.

Asimismo, no deben pasar desapercibidas las particulares propuestas de arte urbano presentes en la ciudad, muchas veces en los márgenes de la visión, casi desapercibidas, pero que se hallan por todas partes, mostrando una considerable originalidad. Entre las más reseñables, cabe destacar los anamorfismos de Truly Design, también uno de los participantes en iniciativas de arte urbano como Inkmap. O una iniciativa formal y socialmente muy interesante como la Guerrilla spam, grupo anónimo de probable inicio florentino, pero con las acciones más llamativas de los últimos dos años en Turín, que, siguiendo la lógica de su nombre, se está extendiendo por Europa de Berlín a Madrid, manteniendo siempre su carácter crítico hacia los medios de comunicación y el sistema del arte.

4 Otras citas indispensables

Habiendo sido la primera capital de Italia, ha tenido no pocos momentos de celebración. Los espectaculares fastos de Italia 1961 por el primer centenario de la nación dejaron una serie de edificios y estructuras realmente llamativas, que van del transporte monorraíl que conectaba las distintas sedes a pabellones como el Palacio del Trabajo, proyectado por uno de los grandes ingenieros del siglo XX: Pier Luigi Nervi, que ya había construido en la ciudad lo que hoy se conoce como Torino Esposizioni. Hoy día la mayoría de estas instalaciones están en desuso y han pasado a ser un fascinante paisaje de ruinas, elocuentes en muchos sentidos, a las que se suman las de su pasado industrial y algunas instalaciones de las Olimpiadas.

Precisamente los XX Juegos Olímpicos de Invierno, celebrados en 2006, han sido el último gran evento de visibilidad mundial de la ciudad, si bien sigue siendo un punto continuo de referencia para el mundo cultural y creativo, a través de eventos puntuales, como fue la capitalidad mundial del libro por la UNESCO en 2006-7, Torino World Design Capital en 2008 o la capitalidad europea del deporte en 2015, además de numerosas citas periódicas.

Entre estas últimas, encuentros de prestigio internacional como el Salón Internacional del Libro, la feria de arte contemporáneo Artissima, ferias de diseño como Operae, el Torino Film Festival, el festival de música electrónica Club to club, la iluminación pre- y navideña encargada a artistas dentro del programa Luces de artista, referencias internacionales del pensamiento político, cultural y filosófico como Biennale Democrazia o el multitudinario Salone del Gusto, entre otros muchos.

De hecho, el cuidado en la gastronomía es una característica fundamental de la ciudad y muestra de su excelencia. Si hemos hablado de capitalidades, la que sin duda debería tener Turín es la del chocolate. Además de las magníficas pastelerías y los maestros artesanos actuales, se debe reivindicar una tradición que va de la creación del exquisito gianduiotto a la mundialmente famosa Nutella, de composición similar pero creada esta última y llevada a todo el mundo por la también piamontesa Ferrero. Este ambiente favorece mezclas tan sabrosas como el bicerin, que contiene crema de leche, chocolate y café bien calientes; perfecto para un día de invierno.

Gastronomía

A ello hay que añadir muy buenas carnes, sobre todo la fassone, una variedad amplísima de quesos de gran calidad, la tradicional pasta con sus variedades locales (tajarin, ravioli del plin…), la invención de los famosos grissini, el hecho de ser una zona de larga raigambre de vinos, especialmente el Barolo, que sin duda es el gran vino italiano, otros licores típicos como el vermouth o el genepì y siempre algo en lo que los italianos son infinitamente superiores al resto de la humanidad: los helados y el café, contando con dos excelentes marcas locales de café: Lavazza y Vergnano, a degustar en un sinfín de cafeterías históricas que bien merecen una visita.

Siendo así, no es de extrañar que el movimiento Slow Food haya nacido también aquí, de mano del piemontés Carlo Petrini. De hecho, la zona de Cuneo es la que se ha especializado en estos productos en los que conceptos como “slow food” o la procedencia de “kilómetro cero” están cada vez más presentes, teniendo lugares de referencia y encuentro como la Universidad de los Estudios de Ciencias Gastronómicas, más conocida como Universidad del Gusto, y reclamos mundiales como la Feria Internacional de la trufa blanca de Alba.

Por último, a la ciudad de cultura, industrial, gastronómica… nos queda por añadir la de los mitos intelectuales, puesto que es una población cuya historia ha estado plagada de grandes personajes. Desde el criminólogo Cesare Lombroso a políticos fundamentales como Antonio Gramsci y Luigi Einaudi, pasando por una serie vastísima de escritores y filósofos como Cesare PavesePrimo Levi, Giulio Einaudi, Erasmo de Róterdam, Luigi Pareyson, Umberto Eco, Gianni Vattimo y Friedrich Nietzsche, que sufrió su primera crisis nerviosa precisamente en Turín.

Al final, parece que el mito se cumple. En Turín empieza todo, una pena que todo lo inventado lo haya vendido casi siempre un milanés. En cualquier caso, es una ciudad que merece la pena visitar y que puede ser el origen de muchos relatos.

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