Me enteré de la existencia de la publicación Twittergrafía porque era un tema de conversación en Twitter. Y es que accedemos a la opinión antes que a la información. Hemos entrado de lleno en el mundo lingüístico de esta red social que nació para contestar a una pregunta: What are you doing? : – D (risa).
Mario Tascón (@mtascon) y Mar Abad (@MarAbad) son los autores (y usuarios) del libro Twittergrafía. Él es un referente del periodismo digital en nuestro país, vinculado a medios como El País o El Mundo; ella, por su parte, es la confundadora de Yorokobu, una revista para creativos publicitarios y apasionados de estas disciplinas entre las más interesantes de España.
Creemos saber todo de Twitter, pero ¿conocemos la escritura en Twitter? Está claro que la comunicación global goza de una época dorada. Y, precisamente, las 160 páginas de este libro nos acercan al “arte de la nueva escritura”, canalizada desde este lugar efímero que es Twitter, el nuevo medio de conversación por antonomasia que ha llegado con fuerza al ecosistema mediático (en realidad, el medio somos cada uno de nosotros).
Nos asomamos sin pudor al ojo de la cerradura para ser parte de la vida, los diálogos y los pensamientos de los otros -conocidos o no-, y descubrir de inmediato sobre qué se está hablando. Y este arte se verbaliza mediante la #twittergrafía, que no es más que una forma de escribir mezclando emoticones, onomatopeyas y textos. Estamos ante uno de los géneros más breves y universales: literatura en estado puro y codificada a la máxima expresión.
Ahora entra en tu Twitter. Rastrea tu timeline y conoce el TT (Trending Topic o tema relevante del momento). Lo que importa aquí es hacer llegar nuestro mensaje de forma directa y eficaz (“directa la pregunta, directa la respuesta”), a través de una conversación abierta, sin olvidar que estamos limitados a 140 caracteres, permitido el uso de la simbología, iconos y emoticones varios.
EMMO (“en mi modesta opinión”), son muchos caracteres si uno se lo propone, aunque esto de tuitear requiere habilidad y atención. “Nos provoca fragilidad y delicadeza, hasta un punto de emoción cuando encontramos un mensaje que, en unos días, se habrá disuelto en el olvido”, afirman sus autores. Pero somos los primeros que, si nos enteramos de algo, y ya que la información es efímera, corremos a tuitearlo y otros más a retuitearlo, y nos pilla mientras sube el ascensor, sale el café de la máquina o se seca el esmalte de uñas.
Nosotros, sus usuarios, hemos reinventado la finalidad para la que fue creada esta red social. Así nos lo describen estos dos profesionales del periodismo: “un espacio capaz de competir con los mejores medios de comunicación”. Basta tener voz propia: saber qué cuentas y cómo lo cuentas. Sin menospreciar que cada seguidor en Twitter es un tesoro. Por otra parte, puedes configurar tus listas de “amiguitos” por afinidades, encontrar usuarios que hablen de intereses comunes y con los que puedas intercambiar experiencias y aportar contenido de valor a la comunidad. ¿A ti quién te sigue y a quién sigues? Sin duda, mejor tener 50 followers con los que interactuar que 100 vacíos de opinión.
El “efecto Twitter” no ha hecho más que empezar. Si te ha gustado, hazme un #FF (Follow Friday) y muchas TKS (thanks). Y, por último, acotando los caracteres permisibles: “Si quieres seguirme, mi cuenta en #Twitter es @minimaelena #off”
Mario Tascón y Mar Abad: Twittergrafía. El arte de la nueva escritura
Editorial Catarata: Madrid, 2011

















