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07 Exótico futuro

  • Abre el Ojo
  • "This is Tomorrow"
  • Número 09 - 6 de Junio de 2017
Rafael Monge Gallego
  • Autor: Rafael Monge Gallego

El concepto de “exotismo” es tan cambiante como nuestra vivencia contemporánea del mismo, aquellas expediciones cargadas de rarezas provenientes de lugares inexplorados que inspiraron nuevas formas de interpretar la realidad forman parte de un pasado casi remoto ¿Está el exotismo relegado o más bien reinterpretado?

Rafael Monge nos invita a plantear estas cuestiones cargadas de interés e incertidumbre. ¿Un exótico futuro? Y por qué no.

De dónde me viene esta ansia por viajar es todo un enigma familiar. Y es que nadie de mis allegados se ha desplazado a un punto geográfico localizado a más 100 kilómetros de su residencia, a excepción de mi tío, en un viaje por trabajo por Holanda. Aquello fue todo un acontecimiento, en particular para mí, cuando contaba con tan solo 9 años de edad.

Desde ese momento, mis excursiones a la biblioteca municipal se dirigieron exclusivamente a surcar rutas entre enciclopedias de historia, geografía y cultura de aquel lejano país. Una inquietud que culminó con la expectación de su regreso. Se presentó con una bolsa del Duty Free Schiphol Airport de donde emergieron unos zapatos de madera de la talla 38. Era la primera vez que veía, y palpaba, unos auténticos zuecos. La forma, el material, la textura, los colores y lo imposible que resultaba calzarlos les convirtieron, por mucho tiempo, en lo más exótico de la vitrina junto al televisor.

2 De lo exótico a lo banal

El término “exótico” se ha referido a todo aquello extranjero o procedente de países o culturas lejanas, desconocidas, muy distintas al propio de referencia. El tomate, la pólvora, la seda, los nenúfares, el tren a vapor, el cine o el Chả giò, en su momento, manaban exotismo. La curiosidad, la imaginación y el asombro son capacidades innatas del ser humano, que se manifiestan desde la infancia, y que han impulsado al hombre, desde antiguas civilizaciones, a explorar y experimentar. Los históricos descubrimientos y las colonizaciones, así como las grandes revoluciones industriales, propiciaron el surgimiento de nuevas ideas, tendencias y movimientos artísticos, inspirados en antropologías, símbolos y estéticas fuera del límite de la visión cotidiana y de la diversidad arqueología del saber. Las artes y oficios hicieron acopio de este recurso hasta llegar a la recurrencia y la sobreexplotación a finales del XIX. El exotismo que suscitaban las culturas lejanas y las invenciones tecnológicas se democratizó: lo extraño se había normalizado. Victor Segalen, arqueólogo y escritor, entre otros, lo manifestó en su obra Essai sur l’exotisme: “El exotismo, confluencia de saberes antropológicos y estéticos, auspiciados por la marea colonial del siglo XIX, ha dejado de existir en su primera acepción”. En esa misma línea, Lévi-Strauss comienza su libro Tristes tópicos con la frase “odio los viajes y los exploradores”.

Pocos lugares de la faz de la tierra nos quedan por navegar y pocos objetos extraños que descubrir desde nuestro terminal telefónico. Aplicaciones para móviles como Ascape nos amenizan con pequeñas escapadas durante la diaria exoneración en nuestro excusado Neorest 550H, de la marca TOTO, y nuestro frigorífico, el T9000 de Samsung, realiza la compra al supermercado siguiendo la recomendada dieta de nuestro nutricionista para la operación bikini. Algo tan corriente como cotidiano. Entonces, ¿qué nos asombra hoy en día? ¿qué nos puede resultar exótico en 2017?

3 El futuro no existía

Viajemos a París, exactamente al 20 de febrero de 1909. El ideólogo, poetaeditor italiano Filippo Tommaso Marinetti publica en Le Figaro el Manifeste du Futurisme. Es el inicio de corrientes vanguardistas que contemplaban y exploraban el futuro con afán de descubrir nuevas y escandalosas estéticas. Las circunstancias políticas, sociales y culturales alentaban, si más cabía, los motivos de tales empresas. Nunca antes se había tratado con tal interés un concepto aún tan joven en la historia de la Humanidad: en el siglo XIII se rompe con la teoría de la continuidad espacio-tiempo y se comienza a tomar conciencia del futuro. Aunque no es hasta el finales del XIX cuando cala en la sociedad de la mano de Méliès y Julio Verne. Un rescate ante el naufragio del exotismo colonial.

Ara Jo: Hypnosis

La ciencia, la máquina y la innovación tecnológica favorecen la creación de nuevos escenarios donde artistas y diseñadores viajaban sin restricciones. Como profetas de la era venidera, proclamaban vaticinios de nuevos usos, hábitos y costumbres para lo cual había que estar prevenido. En esta causa social, Ernesto Michahelles “Thayaht”, pasó del arte al diseño trabajando para Madeleine Vionnet, se apresuró a vestir la clase obrera con moda futurista. Un éxito entre la alta sociedad florentina.

Thayaht Michahelles, Ernesto. 1893-1959

En vísperas de la llegada del hombre a la Luna, Pierre Cardín prepara el fondo de armario de la alta costura y el prêt-à-porter para los inminentes viajes espaciales, con colecciones completamente esterilizadas de cualquier referencia al género: el cercano e intergaláctico exotismo unisex. 

Desde entonces muchas pasarelas se han incendiado de escándalo y asombro con presentaciones de modas que, más tarde, se convierten en referentes.

 

Animo al lector a que sea sutilmente ingenuo y reflexione sobre aquella primera visión de las mujeres Padaung, de la tribu Kayan, en un documental de televisión, las imágenes del desfile Triadisches Ballet de la Bauhaus o el vídeo resumen de la colección Hypnosis de la diseñadora Ara Jo. Me atrevo a decir que resultan morfológicamente exóticas.

+Humans: Cyborg girl. CCCB, 2015

¿Y cómo será el ser humano del futuro? Precisamente la exposición itinerante desde 2011 Human+, que visitó Barcelona 2015-2016, plantea un futuro para la especie humana con nuevos escenarios antropomórficos, sociales, éticos y ambientales. Aunque el buque insignia de la exhibición es la montaña rusa Euthanasia, ideada por Julijonas Urbonas. La única función de esta atracción, no de feria, es matar a los pasajeros para hacer frente a los previsibles problemas que se derivarán de la prolongación de la vida y la superpoblación. En ella se emprende un eufórico y elegante viaje, de solo ida, hacia la isla de los muertos de la mano del barquero Caronte. La ética y la moral del futuro puede que nos concedan el derecho a marchar de esta vida de un modo exótico, o quizás exóticamente obligado.

Visita 360 a +Humans en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB)

4 Habitar el futuro

Zaha Hadid: Heydar Aliyev Center

En las últimas décadas del siglo XX las incursiones por conocer de primera mano otras culturas eran muy populares, pero en el nuevo milenio el interés por los no lugares, como apuntan Marc Augé y James Graham Ballard, han ido ganando terreno y son ya uno de los principales destinos para muchos. Los clientes encuentran en estos servicios una experiencia muy atractiva, mucho más que el descubrir la antropología local de donde el hotel se encuentra.

Los no lugares del futuro ya están aquí: aeropuertos, estaciones, puentes, centros comerciales o culturales, así como complejos deportivos que emergen en el paisaje urbano, entre edificios clásicos, vanguardistas, y alguna que otra aberración, vislumbrando las próximas futura urbes. Construcciones divorciadas del ángulo recto, vestidas de nuevos materiales tecnológicos y casadas con funciones sostenibles. Muy distintas a la Metrópolis que previó Fritz Lang en 1927. Sin embargo, Zaha Hadid fue una de esos exitosos exploradores que visitaron el futuro e importaron en su maleta exóticas formas estructurales. La reconocida arquitecta, que salpicó de asombro más de 50 rincones de todo el globo, defendió su estilo deconstructivo con declaraciones como “la gente cree que la forma más apropiada para un edificio es el rectángulo porque es la manera típica y mejor de usar el espacio. ¿Pero esto significa que los paisajes naturales desaprovechan el espacio? No vas a un parque y dices: Dios mío, no tenemos esquinas aquí”.

5 Añorar el futuro

Jean Marc Coté. France in XXI Century (fiction)

Concebir lo venidero no siempre ha sido ni fácil ni factible para muchos supuestos arqueólogos del futuro. Por ejemplo, el diseñador de automóviles para Ford Motor Company James R. Powers concibió una casa de vacaciones, The vacation house of the future, que aún sigue siendo una utopía. Más acertado, por el contrario, estuvo Jean Marc Cotè con sus las ilustraciones en 1899 para celebrar el nuevo siglo, en las que se deja entrever lo que hoy ya es un hecho: la existencia de drones para mensajería Amazon, Skype, maquinaria GPS agrícola o la producción en cadena de carnes. Utópico o no, han recobrado interés popular en la nueva tendencia paleo-futuro, que hace una retrospectiva nostálgica al futuro que nunca sucedió.

El futuro es ya casi el único reducto de exotismo, porque, por mucha obsolescencia que presente, siempre sabemos que contamos con una sorprendente actualización disponible. Es el escaparate donde podemos asomarnos y escrutar con la mirada algo que nos cautive y que mantenga viva nuestra capacidad de asombro, como la de un niño, que ve por primera vez unos zapatos de madera. El futuro es algo extranjero, lejano, desconocido, muy distinto a lo actual ¿e inagotable? En todo caso nos espera un exótico futuro: bienvenidos a bordo.

 

Autor: Rafael Monge

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