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01 El futuro de las utopías

  • Abre el Ojo
  • "This is Tomorrow"
  • Número 09 - 6 de Junio de 2017
Pablo Jarauta
  • Autor: Pablo Jarauta

Hace apenas unos meses se celebró uno de los aniversarios más felices de nuestra historia. En noviembre de 2016 se cumplieron quinientos años de la publicación del libro de Utopía de Thomas More, cinco siglos de la invención de una isla cuyo nombre quedaría para siempre inscrito en nuestro imaginario. Desde entonces, esta isla ha estado vinculada a las ideas de felicidad, ensoñación, fábula… pero también, y esto no debemos olvidarlo, a otras ideas como la revolución, la transformación o la crítica social. La isla de Utopía nació en la mente de Thomas More como una figura en la que podíamos vernos reflejados, un espejo capaz de sumergirnos en un sueño de transformación.

Las utopías funcionan como un espejo. Su mecanismo consiste en ofrecernos imágenes ideales de nosotros mismos para hacernos luego comprender que solo se trata de un reflejo, iniciando así un juego de espacios por el que creemos poder transformar todo lo que nos rodea.

A lo largo del tiempo, en esta idea de la utopía se han visto reflejados todo tipo de sujetos, desde individuos hasta sociedades enteras, también disciplinas como la arquitectura, el arte o el diseño, todos tratando de adelantar un tiempo que está por venir, significando de manera radical su tiempo presente.

Las utopías son ventanas al futuro, desde ellas construimos imágenes de nosotros mismos, invertidas, especulares, a veces tan maravillosas como aterradoras.

Hoy vivimos en un profundo sueño de transformación. Nuestras sociedades se encuentran inmersas en un tiempo de utopías. Por doquier encontramos pequeñas ventanas al futuro que nos invitan a mirar no solo lo que todavía no existe, sino también y, sobre todo, a observar las sucesivas transformaciones que acontecen en nuestros modos de vida, atravesados por una violenta aceleración del tiempo.

El mundo de hoy se anuncia como un gran archipiélago global, interconectado, complejo, con un nuevo sistema de relaciones en el que las utopías se han multiplicado en todas direcciones para generar escenarios más amplios. En efecto, hoy ya no buscamos imágenes ideales en las que vernos reflejados. En su lugar, proyectamos escenarios donde poder establecer un nuevo diálogo con el futuro a partir de nuevas herramientas, nuevos actores, nuevos procesos y nuevas preguntas.

En nuestro mapa del mundo ya no hay islas que lo resuman, que ofrezcan una única imagen a partir de la cual imaginar el futuro. Hoy todo son islas y el futuro pertenece a las posibles interacciones, colaboraciones e hibridaciones que podamos generar con el entorno, con las personas y con el conocimiento.

Ciertamente, la interacción, la colaboración y la hibridación se anuncian como escenarios futuros inscritos en nuestro tiempo presente. Son ideas que pueden dibujar un nuevo sistema de relaciones a partir de la complejidad, donde las diferencias sean el punto de partida hacia una exploración del futuro. La diversidad, la fragmentación, la multiplicidad constituyen el vivero de nuestras nuevas utopías, son herramientas de interpretación del mundo global.

Estas nuevas utopías, estos escenarios del futuro, encuentran en el diseño el lenguaje capaz de articular sus procesos y preguntas. En otras palabras, el diseño se revela hoy como la disciplina capaz de redibujar el mapa de relaciones de nuestro mundo. El diseño puede poner en funcionamiento nuevas interacciones más allá del desarrollo tecnológico, puede proyectar escenarios en los que se hibriden las disciplinas, instaurando una lógica de la colaboración que permita la creación de nuevas formas y experiencias, abriendo un horizonte habitado por las ideas de cospomolitismo, sostenibilidad y ética. El diseño es el lenguaje de todas nuestras utopías, sus mecanismos son capaces de dialogar con la globalidad y complejidad de nuestros tiempos, permitiéndonos abordar el futuro desde la observación de los distintos momentos del presente, atentos a las posibles transformaciones en nuestros modos de pensar, construir y comunicar.

Cinco siglos después de la publicación del libro de Utopía, el futuro sigue perteneciendo al mundo de las preguntas. Quien quiera habitarlo tendrá que aprender a vivir entre interrogantes. Para ello, las utopías, el diseño, seguirán siendo el mejor lenguaje desde el que formular y proyectar todas nuestras preguntas.

 

Autor: Pablo Jarauta

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