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11 NORDÉS. Moda gallega con María Barros

  • Abre el Ojo
  • "Adult Content"
  • Número 08 - 31 de Enero de 2017
Hita Tenreiro Corral
  • Autor: Hita Tenreiro Corral

Ya estamos de vuelta con Nordés (¡al fin!). Y es que en Abre el Ojo hace tres números que comenzamos esta sección sobre el diseño gallego. Conocimos, hablamos y dialogamos sobre la escena gallega de la arquitectura, la fotografía y el diseño gráfico y de producto con algunos de sus protagonistas, como Iván y Óscar de Arrokabe, Ricardo de Cenlitrosmetrocadrado y con Lucía, conocida como Maya Kapouski. Y nos encantó. Pero, realmente, obviar el diseño de moda en Galicia sería perderse una de las más dinámicas y relevantes vertientes de su escena. Os dijimos que volveríamos para hablar de la moda con denominación de origen gallega y, como lo prometido es deuda, aquí lo tenéis. Además, volvemos por todo lo alto, ya veréis. Así que… ¿preparados?

No nos cabe duda de que el sector textil es uno de los motores más importantes en Galicia, creciendo de forma imparable desde hace unas décadas. Si en el anterior número planteamos y hablamos de la relevancia del gran coloso del textil gallego para la dinamización de la escena creativa (junto con otros grupos textiles de menor tamaño, pero no por ello poco importantes), en este artículo y en el próximo nos hemos acercado al diseño de moda de autor, a dos equipos que trabajan a una escala menor de producción, pero mayor en cuanto a calidad del producto y valor del creador.
Hemos tenido la suerte de conocer a María Barros y a D-due, que nos enseñaron cómo y dónde trabajan. Y nos darán su opinión sobre temas que ya han sido planteados y otros nuevos relacionados con la industria textil. Nos han contado tantísimas cosas que hemos preferido que, esta vez, lo podáis disfrutar poco a poco, saboreando el contenido, primero con María Barros y en el próximo número con D-due. No os lo perdáis.

MariaBarros-00María Barros (La Coruña, 27 de enero de 1980)

Para aquellos desconocedores de la moda, María Barros quizás necesite alguna presentación, pero en su mundo ella es una de las jóvenes figuras más relevantes del panorama nacional e, incluso, europeo. Y no lo digo solo yo, no me atrevería.

No, tras su paso por las escuelas de Madrid y Milán del Istituto Europeo di Design, a los 21 años María ya brillaba con luz propia. Tanto fue así, que se le otorgó el Moët&Chandon Young Fashion Award, premio que concede la Camera Nazionale della Moda de Italia, considerándola la mejor diseñadora joven de Europa.

Y cumplió su promesa, María Barros continuó creciendo de la mano de diseñadores tan importantes como Roberto Cavalli y Modesto Lomba y, tras estos primeros pasos, se estableció con su propia firma. Sin dejar de colaborar, desde entonces, con grandes casas y proyectos culturales. Tanto creció, que en numerosos libros y publicaciones especializadas María y sus creaciones están siempre presentes. Así, La Razón la consideró en 2011 una de los 50 jóvenes más influyentes del ámbito nacional.

Hablar de María Barros, es hablar de muchos de los valores que nuestros protagonistas nos van descubriendo del diseño gallego: alta calidad material, el detalle y el mimo en la creación (confección y patronaje cuidados hasta el milímetro), sencillez formal, pero con un fondo complejo, y puesta en valor del trabajo artesano.

Por todo ello, nos ha parecido tan importante contar con ella. Y, especialmente, porque es capaz de trasladar esos valores mediante sus diseños a la mujer para la que crea y también al público en la Pasarela Gaudí o la Semana de la moda de Milán y, desde 2009, en la Mercedes-Benz Madrid Fashion Week, además de en muestras y exposiciones de carácter más artístico.

Su trabajo, que es su vocación y su pasión, su trayectoria y su forma de ser, habla por y de ella. No necesita mucha más presentación, así que pasemos a la entrevista sin más dilación.

María nos recibe un sábado por la mañana en su estudio coruñés, que es también su casa y la de su hijo. Ya había visto y escuchado a María en alguna conferencia, así que no me sorprendió su tono amable y su personalidad cercana. Pasamos dentro, es un piso de techos altos, luminoso, con las tradicionales galerías blancas de la ciudad y con un suelo de madera que cruje. En el salón hay un pequeño caos dentro de un orden: tiene una mesa para trabajar, está plagada de libros y revistas de moda, y así casi cada rincón de la sala. También hay muestras de tejidos sobre esa mesa, frente a la que nos sentamos a charlar. Además, se aprecian detalles que hablan de ella y de sus intereses: la decoración es sencilla y cuidada, sin ostentaciones, y funcional; hay alguna pieza artística aquí y allá… pero lo que llama más mi atención, sin hacerle feos a las piezas de arte, es la galería y los juguetes coloridos que hay en este espacio de vida y trabajo. Parece que son lo mismo: vida y trabajo.

Y empezamos a charlar.

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Hita Tenreiro: ¿Qué es para ti la moda?

María Barros: Me parece una pregunta muy interesante, pero muy compleja, porque para mí la “moda” es un concepto muy complejo, es muchas cosas:

Para mí la moda es cultura, es el reflejo de lo que se está viviendo en los ámbitos social, económico y cultural… si te fijas en la moda de las diferentes décadas, puedes apreciar que reflejan momentos históricos: ¿por qué aparece la minifalda en los años 60?, ¿por qué en los años 30 eran tan sobrios?, claro, habían vivido la mayor crisis económica del siglo XX. ¿Por qué la moda de los años 20 era tan rica?, había un ambiente cultural muy prolífico en todos los niveles: literario, artístico…, y económicamente también fue una época muy potente… por lo cual había fiestas. La moda respondía a ese poder económico, los diseñadores accedían a esa clientela y se podía crear una moda más cuidada. Detrás de la moda subyacen muchos factores y características de un momento concreto. Parece que es algo superficial y no. No es una moda sin más, porque alguien se lo inventa. No: es el reflejo de un momento sociocultural específico.

Indudablemente… también es industria.

En el ámbito más personal, para mí la moda va un poquito más allá, porque no la desvinculo de mi persona. Por eso, la concibo como una elección personal de vida. He decidido vivir en la moda, con todo lo que conlleva en mi vida: en cómo es mi día a día, en cómo son mis horarios o cómo es mi vida, hasta en la forma de educar a mi hijo… dentro de lo que es el caos dentro de un orden, dentro de una disciplina. Elijo vivir de esta manera. No es solamente una profesión para mí, es una elección de vida.

HT: ¿Cómo definirías el estilo de María Barros como diseñadora?

MB: Creo que mi trabajo se caracteriza principalmente por el modelaje. No trabajo la prenda sobre patrón en plano en el papel, sino con el tejido sobre maniquí. Trabajando especialmente los volúmenes en tres dimensiones, para luego pasarlo a plano en papel y después a escala.

Trabajo principalmente con tejidos sin estampados, siempre son tejidos naturales, eso sí. Pero considero que la importancia de mi trabajo reside más en el volumen que en el estampado del tejido; para mí, la importancia del tejido reside más en su composición, en su naturaleza material, en que sea un tejido natural, puro y de calidad… pero no en el estampado, prefiero que sea de color plano. No me refiero a que sea monocolor, ni a que utilice siempre las mismas tonalidades, de hecho, creo que mi trabajo se caracteriza por utilizar, en cada colección, una paleta de color totalmente diferente. El hecho de que los tejidos sean planos me permite destacar la importancia de los volúmenes y de las asimetrías de los propios volúmenes

HT: ¿Qué es lo que te ha marcado, profesional y personalmente?, ¿qué es lo que hace que María Barros sea María Barros?

MB: Profesionalmente, creo que lo que más me ha marcado han sido mis años en Italia. El estilo italiano es algo con lo que siempre me he sentido identificada. Ya en el colegio viajaba mucho a Italia, porque mi madre es decoradora; ella me llevaba a muchas de las ferias a las que iba, especialmente a Milán, Venecia, Roma. Por eso, siempre me sentí muy identificada con el tipo de diseño que se hacía allí y no con el de otros países. Aunque es cierto que también viajábamos mucho a Londres, París, Múnich… pero, no sé, siempre sentí más afinidad por el diseño italiano. Sin duda, me marcó muchísimo haber vivido, estudiado y trabajado en Italia. Y creo que personalmente también.

MariaBarros-06Como creadora, no se puede diferenciar aquello que nos marca en el ámbito personal de lo que nos marca profesionalmente. Nuestro trabajo refleja, o al menos en mi caso, la etapa personal por la que estás pasando, tus intereses, cómo concibes la vida y el mundo en general. Todo eso se transforma en mis propias colecciones. Por eso, creo que lo que más me ha marcado personal y profesionalmente ha sido haber tenido un hijo.

Mi hijo me ha cambiado mucho el concepto de vida y también el concepto de trabajo, o incluso a la hora de tener más constancia de una responsabilidad social. Eran intereses que ya tenía, pero que se afianzaron más, prestándoles más atención.

No sé, quizás porque con mi hijo aprendí más a tener respeto por los materiales, por la forma de trabajar y eso se refleja en mis propias colecciones. ¿Sabes? Pienso que el aprendizaje reside en la escucha, y este es un aprendizaje recíproco: yo al escucharle recupero una visión distinta de las cosas, una inocencia, y él al escucharme a mí va asimilando unos conceptos de adulto, que él, a su vez, me traslada de vuelta en su visión de niño. Eso me aporta mucho y aprendo de él. Por eso, lo introduzco en mi mundo y en mi trabajo. Le hago partícipe, en lo que puedo, de mi trabajo. Creo que tener un hijo me marcó muchísimo (y lo sigue haciendo). Y creo que en mi evolución personal y en mi trabajo ha tenido mucha relevancia el hecho de ser madre.


HT: ¿Cómo encontraste tu estilo personal?

MB: Uy, esto es una búsqueda continua. Y lo vuelvo a vincular un poco a lo que decía antes de mi colección y mi concepto de moda: mi trabajo y mi persona nunca van separados. Por ello, mi estilo personal lo voy encontrando a medida que también me voy encontrando a mí misma. Uno sale de la escuela pensando que tiene un estilo personal…, y sí, como es evidente, tienes unos intereses concretos, hay cosas con las que te sientes más identificada y cosas con las que menos, pero para mí hay un cambio inmenso entre mi primera colección y mi trabajo de hoy. Permanecen constantes, como que siempre me han interesado los volúmenes, pero hay una evolución. Lo que me permite llegar a ella es el tiempo, el conocerme, el saber…

MariaBarros-05Me gusta mucho analizar. Cuando presento una colección, tengo que dejar un poco de tiempo -un mes, un mes y medio-, para tomar distancia y verlo con objetividad. Al fin y al cabo, cuando estás trabajando sobre una misma colección un tiempo, pierdes la objetividad totalmente de tu trabajo, estás metida en él. Necesitas un poco de tiempo y de distancia para ser objetivo. Entonces me gusta analizar la colección anterior para ver aquellas cosas que me hubiera gustado mejorar, si hubiese tenido la visión que solo el tiempo te da.

Eso se suma a que según uno va creciendo y evolucionando como persona, también va evolucionando y creciendo en su propio concepto de mujer, que es a quien me dirijo.

Y eso se ve reflejado en mi trabajo… en cómo entiendo la feminidad: no es lo mismo con 23 años con los que empecé que con los 36 que tengo ahora. Concibo la mujer, la feminidad de la mujer, las necesidades de la mujer y el mundo en el que se desenvuelve la mujer de forma muy distinta ahora. Entonces, a medida que uno trabaja como persona, también evoluciona en su concepto de colección y en su trabajo.

Y luego está el aspecto más técnico, también evolucionas con las técnicas que utilizas. La experimentación es algo sobre lo que me gusta trabajar, y gracias a ello vas entendiendo que hay otras formas de alcanzar otros volúmenes… pero el aspecto técnico y el aspecto personal no van separados, porque creo que de manera subyacente y subconsciente esa mujer a la que me dirijo soy yo, o es el prototipo de la mujer a la que me gustaría representar. Eso va evolucionando, ese concepto influye en la parte funcional y estética de mi trabajo.

HT: ¿Cuál es tu proceso creativo?, ¿cómo te acercas a cada colección?

MB: Esto creo que es lo único que es mecánico en mi trabajo: necesito una temática para inspirarme. Siempre digo que la inspiración puede ser cualquier cosa, depende de uno mismo, depende de si estás receptivo para captarla. Estar receptivo es el 98% de encontrar una temática.

En mi caso es muy visceral. Es decir, algo me interesa y lo sigo vinculando en mi plano personal. Por ejemplo, a lo mejor me empiezo a relacionar con cierto tipo de personas a las que les encanta el jazz y estoy todo el día escuchando jazz y, de repente, mientras estoy buscando temáticas lejanas a esta, resulta que estoy receptiva ese día y caigo en la cuenta “…¿y por qué no se la dedico al jazz?”. Y entonces me empiezo a empapar de todo lo que es el jazz, no solamente a escuchar: dónde nace, por qué nace, quién lo comienza, qué cultura hay alrededor… Porque así me empieza a definir un poco el colorido, la música del desfile o el número de prendas incluso.

Cuando encuentro la temática, que es lo más me cuesta decidir, empiezo con los primeros bocetos. A la vez que comienzo con la selección de tejidos, siempre lo hago a la par; esto es un proceso muy personal, algunos diseñadores te dirán que primero escogen los tejidos… yo soy incapaz.

Una vez que hago un diseño, en base a eso, se crea una necesidad y elijo un tipo de tejido u otro, entonces empiezo a hacer una preselección de tejidos al mismo tiempo que voy diseñando. Cuando tengo definidos los diseños, adjudico cada tejido a cada diseño. Y dentro de una carta de color, que hago de manera también paralela y separada a los diseños, aplico a cada diseño un color, porque no todos los colores se adaptan a un diseño. Esto lo hago de manera muy visceral, no sería capaz de explicarte por qué aplico un color a un diseño y no a otro.

Por último, ya es la puesta en escena, que es una de las partes que más me gustan… Bueno, en verdad tengo lo que podríamos llamar dos bloqueos:

MariaBarros-11Digamos que el proceso es: elección de temática, primera selección de tejidos y primeros bocetos, luego, definir los bocetos, elección de tejidos con la carta de color… y la puesta en escena; porque en mi caso el desfile es la plataforma con la que me siento más identificada y con la que concibo mis colecciones. Dentro de todo este proceso, lo que más me cuesta es la elección de la temática.

Y me cuesta muchísimo el inicio. Lo que intento es trasladar mi concepto de esa temática. El segundo bloqueo muy grande que siempre tengo es en los primeros bocetos, una vez que ya estoy adentrada y veo clara la línea de volúmenes de siluetas que quiero llevar para esa colección, todo es mucho más fluido. Pero, vamos, que hay un bloqueo importante, que puede durar los dos primeros meses de inicio de la colección.

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HT: ¿Qué opinas del denominado “fast-fashion”, la moda de usar y tirar, y de la vorágine de microtendencias?

MB: Mi apuesta es más por lo contrario. Es necesaria y responde a una realidad social, más que económica. Las cadenas de fast-fashion permiten a todo el mundo acceder a la moda y tener tendencia. Es una realidad que responde a un estilo de vida que se lleva desde los años 80, los ritmos de vida cada vez son más rápidos. En realidad, responde a una necesidad que no es tan necesaria, pero… vivimos en una sociedad de consumo. Sigo apostando por que cada uno hagamos un poco de examen de conciencia y de valores, y tengamos consciencia de qué es lo que se compra.

HT: Dices que la moda es un reflejo de la sociedad, ¿crees que la moda hoy en día refleja la sociedad actual?

MB: Pues creo que hay dos vertientes muy claras, de las que hablaremos más adelante: por una parte, está el fast-fashion y, por otra parte, está el slow-fashion, el diseño más de autor independiente o las marcas de lujo. Esto se puede llevar a los ritmos de vida que llevan distintos sectores de la sociedad. En moda hay una parte que se ha masificado, donde se pierde la personalidad y sin apenas responsabilidad social. Porque detrás del fast-fashion puede que se escondan unas condiciones de trabajo que no son las más óptimas y, seguramente, en algunas producciones deslocalizadas de los tejidos no se cumplen ciertas normativas medioambientales. Pero esto es algo que depende del consumidor, de cómo entiende su vida, de cómo aprecia las calidades o los detalles de los tejidos. También hay quien prefiere tener más y de menor calidad, o seguir las tendencias en su ritmo vertiginoso. Pero no todo es malo, porque lo que llamamos fast-fashion también permite una democratización de la moda, que la moda sea accesible para todo el mundo… Es muy fácil señalar a una empresa, pero luego seguir consumiendo. Deberíamos hacer autoexamen y exigirnos a nosotros una responsabilidad en el consumo.

mariabarros1(1)Ojo: no llega la misma moda. Creo que el concepto de moda más cultural no tiene por que llegar a todo el público.

Hay una moda que se entiende como arte y en la que la gente invierte, como el que invierte en cualquier otra pieza de arte. Esa es una pieza única, porque detrás de ella hay unos diseñadores, una patronista a la que hay que cuidar para que entienda las ideas del diseño conceptual. O ese tejido mimado, con unos bordados más artesanales, más cuidados… todo eso es belleza. También hay una moda en la que la exclusividad, la calidad o el mimo en la confección es esencial, y esta no es apreciada por todos los públicos, ni es accesible (ya solamente contando con el coste de manufacturación).

Todo esto no tiene lugar en la moda industrializada, hay una belleza y una calidad que no se consigue en el fast-fashion. En el slow-fashion esta belleza y este mimo llegan, incluso, a la propia experiencia de comprar.

A mí me da un poco de miedo cuando esa gente, que no está muy introducida en moda y quizás está en una edad más delicada, como la adolescencia, no es consciente de que la tendencia es un poco peligrosa… en el sentido de que la moda no les debería hacer perder su propia identidad. Uno necesita sentirse identificado con lo que lleva puesto, porque la moda es también un modo de expresión y de definirse. Es verdad que la moda habla, tú ves cómo una persona viste y te está dando mucha información de cómo piensa, de cómo es su forma de ser, de cómo concibe el mundo. Y uno mismo, cuando se viste, se siente mejor o peor dependiendo de lo que lleve. Y eso forma parte de cómo te levantes ese día. Es un medio de expresión, que no es verbal y tampoco es corporal, pero sí es a través de la prenda. Creo que la prenda habla mucho de la propia personalidad de la persona.

HT: Si, cuando era más joven, la tendencia me daba un poco la sensación de imposición… Lógicamente, la prenda da pie a la creatividad, pero no termino de entender para qué sirve un blogger. ¿De verdasd necesitamos que haya alguien que nos diga cómo tenemos que vestir / ser?

FIANCEE-BODAS-OCT-MODA-MARIA-BARROS-OTONO-2014-81MB: Se tiende a eso, ¡y yo también! Cultural y socialmente se tiende a uniformarse.

Por eso creo que, en contraposición, está habiendo un cambio de mentalidad -cuántos jóvenes están volviendo al medio rural-, y mucha gente empieza a valorar al diseñador más individual, al artesano, las prendas más mimadas. Y esto se puede trasladar a cualquier cosa, a cualquier tipo de producto, no solo a la ropa. Entonces creo que tienen que convivir las dos vertientes, aunque es verdad que no todo el mundo tiene acceso. Pero no nos escudemos en eso, es cuestión de buscar, no todas las prendas son excesivamente caras. Creo que compensa tener menos y mejor, prendas que te perduren en el tiempo, que no muchas que la temporada siguiente ya están para tirar.

Me da igual que seas diferente o igual a los demás, lo que importa es que cuando lleves una prenda te sientas identificado.

HT: María, tú estudiaste en el IED, ¿qué te ha aportado estudiar allí?

MB: Cuando empecé a estudiar, creo que fue en el año 98, el panorama académico de las profesiones creativas era muy distinto, a día de hoy ha cambiado muchísimo. En aquel momento, lo de estudiar moda era como una locura, en cambio hoy está muy establecido. Aquí en La Coruña, a mis padres les decían que si estaban locos, dejándome perder tres años de mi vida en un capricho, no lo veían como una carrera. Ante eso, nos fuimos a Madrid al Ministerio de Cultura un poco por informarnos, porque es muy reciente la formación universitaria de moda.

Para mí en España la más fuerte era el IED. Además, un factor importante para mí era que fuera italiana y me permitía seguir en la sede de Milán. Otra cosa que me gustaba mucho es que en el primer semestre estábamos todos juntos: los de diseño gráfico, los de moda, los de interiores… para mí el diseño es algo muy global. Por ejemplo, mi madre es decoradora y me llevaba a ferias que no eran de textil de moda, pero igualmente yo sentía muchísimo interés. Creo que cuando tienes una sensibilidad hacia lo artístico, la tienes hacia todas sus ramas, aunque luego te especialices en una en concreto.

Otra cosa que me gustaba mucho del IED -y que ahora está más implantado en todas las universidades, pero que en esa época prácticamente tenían solo ellos-, era que todos los profesores eran profesionales. La moda no es una teoría, ni es una ciencia, no son matemáticas… es algo práctico, es un modo de vida. Entonces, que un profesional te esté explicando la realidad del mundo al que te vas a enfrentar me parecía muy interesante.

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HT: ¿Qué consejo le darías a aquellos que quieran seguir tus pasos y quieran hacerse un sitio en el mundo de la moda?

MB: Me costó bastante dar este consejo, porque creo que no soy nadie para aconsejar, pero… doy clases y esta es una pregunta que hacen a menudo los alumnos: “¿qué hacer si queremos estar ahí?” Para mí el consejo sería no perder la esencia de cada uno, ser fiel a uno mismo.

MariaBarros-01Y, además, en mi forma de entender la enseñanza trato de potenciarlo mucho, no perdiendo la esencia. Si, por ejemplo, veo que el punto fuerte de un alumno es el modelaje, le aconsejo potenciar eso; a lo mejor no va a ser el que mejor dibuje, pero sí el que mejor modela. Y tengo que abstraerme de mi gusto personal.

Si veo que alguien tiene un estilo punk y que lo trabaja muy bien, que se aleje de las críticas exteriores, que crea en su trabajo, ya que será la mejor manera de que puedan evolucionar e ir creciendo.

Lo que cada uno tiene que buscar es tener su propio sello, que los identifique. Que alguien vea una prenda, y sin que lleve una etiqueta, pueda saber que es de ese diseñador. Creo que cuando llega a ese punto es un éxito. Entender lo que el diseñador quiere transmitir, qué mensaje hay detrás de esa colección o de una prenda en concreto. Todo tiene un porqué, nada es casual, a la hora de crear una colección eliges un tipo de tejido por un motivo, igual que un colorido o que unas formas. Trabajo siempre con volúmenes, pero no en todas las colecciones presento los mismos volúmenes, hay un porqué.

Entonces mi consejo sería que crean en ellos y que siempre sean fieles a su forma de entender la moda.

HT: Coméntanos un poco en qué andas últimamente…

MB: Llevo un año en una temporada muy diferente. Desde 2009 a 2015 he desfilado en la Pasarela Cibeles. Ese año hago un parón y, finalmente, este año regreso a Galicia; esto al hilo del sentimiento Nordés… Me encanta y más ahora que estoy dando muchas conferencias y se habla mucho de la crisis en la moda y de cómo nos ha influido a los diseñadores. Pero es que, claro, nuestro trabajo es tan personal que no solo puede afectarnos una crisis económica, puede haber una crisis personal y, quizás, tras una crisis, puedes necesitar reconstruir tu propio planteamiento de trabajo o tu estilo de vida.

Para mí fue muy necesario regresar a Galicia y experimentar nuevas técnicas de trabajo. He trabajado una etapa también para Carolina Herrera, donde he podido ver un proceso más industrial, con el que tampoco nunca me he sentido identificada. Lo cierto es que gran parte de mi trayectoria ha sido en solitario con mi propia firma. Es verdad que he trabajo para Roberto Cavalli o con Modesto Lomba, pero hacía bastantes años que no trabajaba en una gran empresa, con una estructura de producción a gran escala. Necesitaba tener ese contacto con lo que es una gran firma y vivirla por dentro, vivir la parte más industrial y sacar provecho de una parte de la moda con la que no me siento tan unida, para volver con una mirada diferente, renovada, más reforzada y hacia una moda con la que me siento más identificada.

Esta etapa me ha dado la oportunidad de trabajar en proyectos más artísticos que, en mi día a día, la vorágine de la moda no me permitía. Siempre entendí la moda como cultura y como arte, y esta etapa me ha permitido estar en proyectos culturales muy interesantes. Como el 12 Miradas, en la Galería Vilaseco en La Coruña.

MariaBarros-02O en la Galería Álvaro Alcázar, en Madrid, con el escultor Anthony Caro

Este proyecto se basaba en una colección que ha estado en pasarela, cuyo tema era el surrealismo, de la que se hicieron imágenes de campaña muy diferentes a las imágenes de pasarela, y trasladarla a estas imágenes que eran de perchas y vestidos flotando, maniquíes que no tienen cara, sino espejos, quitando importancia a la modelo.

Y así ceder el protagonismo a la mujer se ve reflejada en ese espejo, porque es para ella…

Esta parte más experimental y más artística me la he permitido como si fuera una parte de mi trabajo, pero la concibo más como un regalo de mi profesión, poder disfrutar de estas cosas que quizás dentro de la vorágine estaba dejando más al margen y quería recuperar. Precisamente para volver con más fuerza y con otra perspectiva con mis colecciones a la pasarela.

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HT: Sí, dentro del anterior artículo de Nordés también se hablaba de esa “vorágine global”. En concreto citaba a Miguel Baldellou: “vorágine global de persecución de una estética evanescente y frágil”, ante la que los protagonistas comentaban que los procesos artísticos y de diseño necesitan silencio.

MB: Desde luego, pero en moda no funciona así, el sistema es más dinámico: necesitas como mínimo presentar dos colecciones al año y la propia industria crea más y más presión. Ahora ya no tienes 6 meses, sino que 3, con las colecciones que aparecen entre temporadas.

No creo en la tendencia y huyo de ella a la hora de realizar mi trabajo. Pienso que la tendencia no está para que el diseñador se inspire, sino para que estas grandes cadenas funcionen. De hecho, la tendencia tarda mucho en llegar a la calle, creo que el concepto tendencia no se entiende bien porque desde que algo se hace tendencia, desde que un diseñador lo presenta, hasta que se ve en la calle pueden pasar años.

HT: ¿Cómo te ves a ti misma dentro de unos años?

MB: Creo que María Barros, como firma, nace con una visión internacional. Dentro de diez años me gustaría haberlo alcanzado. Su concepto nace para ser global, espero que eso sea una realidad.

HT: Teniendo tu propia tienda o…

MB: Estando en tiendas multi-marca internacionalmente, y luego, por qué no, en tiendas propias de María Barros. Me encantaría. En vez de cómo me veo es más la carta de los Reyes Magos de aquí a diez años.

La tienda propia, a través del espacio, cómo se plantea, cómo estudias todo eso para que el público al final interactúe con tus colecciones. Me parece que es importante poder tener esa presencia física, donde además se trabaja desde distintas disciplinas artísticas; la primera la arquitectónica, ya que es muy importante para transmitir el concepto global de la firma, por ello me parece vital poder tener la tienda de mi firma.

Preguntas de Nordés

HT: Ahora vamos a las preguntas comunes de Nordés, la primera es “¿cómo crees que tu contexto (familia, memoria, lugar, cultura) te ha podido influir?”

MB: Sí, al cien por cien. La familia muchísimo, estoy muy orgullosa de mi familia y les debo lo que soy. Aun tomando consciencia de los patrones que no quiero repetir, agradezco que hubiese tenido los valores que me han dado, aunque no los quiera repetir con mi hijo, o esté más o menos de acuerdo. Pero me hacen ser quien soy. Y eso que soy es mi trabajo, por lo cual es una influencia absoluta y directa. ¿La memoria? Totalmente, todos los pequeños detalles de nuestra infancia nos influyen como adulto. La forma en que me han educado influye en mi trabajo, e incluso fue decisiva a la hora de elegir a qué quería dedicarme.

En mi familia no hay tradición de diseño, excepto mi madre que es decoradora. Pero probablemente la forma en que me han educado ha influido en mi trabajo.

Mis abuelos son de una aldea, Ponteceso, y que realmente estoy descubriendo ahora no lo he vivido en la infancia, porque los veranos me iba a Londres o a Dublín un mes. Pero sí que llega a un punto en mi vida en que necesito conocer más de mis raíces y soy ahora yo la que incita a mi familia a que me lleven allí, porque son los recuerdos de mi madre. La otra mitad de mis veranos, los pasaba en Sada, en La Coruña, en una casa de mi familia y eso me ha influido mucho. Ahora que he tenido un hijo, me he dado cuenta de que he convivido mucho con mi familia: con mis abuelos, con mis tíos y primos… y todos juntos. Todos nos llevamos bien, cada uno a su aire, pero todos juntos, respetando las aficiones o la forma de vida cada uno. En mi casa podrían reunirse perfectamente para comer, sin celebrar nada, 60 personas un domingo, y como lo he vivido desde pequeña, nunca me extrañó, pareciéndome más extrañas las familias pequeñas. Supongo que eso es quizás lo que más me ha marcado. Por ejemplo, de mi casa tiene llave todo el mundo, mis primos, mis padres, mi hermana… Necesito tener un poco sentimiento de comuna, pero en mi espacio y con mi individualidad. Creo que eso es algo que te dan las familias muy grandes, que eres parte de un grupo, pero tampoco están pendientes de ti. Y también te hace diferenciar mucho entre las cosas que son comunes y las cosas que son muy personales. También vengo de una familia de mirar mucho hacia delante y muy poco hacia atrás, quizás por eso no me han inculcado eso de las raíces.

HT: En esta sección, planteo Nordés como una escena con fondo y forma común. ¿Crees que se podría decir que hay una estética común?

MB: No creo que haya una estética común, de hecho, pienso que eso es bueno, porque los gallegos mantenemos nuestra individualidad y forma de entender, pero sí hay una forma de ser común. Creo que a los gallegos nos caracteriza la perseverancia, que somos trabajadores, obstinados, ambiciosos (dentro de la parte positiva de esa palabra) y que somos buenos compañeros. Y todo eso nos hace crecer… Y que, por eso mismo, hay tanto tejido empresarial en tantos ámbitos. Pero no porque haya una estética común, sino porque hay una forma de ser, una forma de actuar, una cultura común. Hablaría más de cultura Nordés que de estética.

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HT: Vale. Ya me has respondido a la siguiente pregunta que es “hablamos de la forma y ahora del fondo, ¿entonces es que hay un pensar común?”… ¿Algo que añadir?

MB: Bueno, “pensar”… Ese término me lleva a concebir no tanto un modo de actuar, sino un pensamiento estético, por lo que me decanto hacia el no. Pero sí en la forma de ser: hay una cultura Atlántica, que comparte unas características y seguramente por nuestra historia, y porque nos lo han transmitido de generación en generación, forma parte de nuestro “ADN”.

HT: Si existiese esa marca común, ¿crees que sería más interesante la variedad, el disentir, la confrontación de ideas y modelos?

MB: Me parece que eso enriquece. Cuantas más ideas haya, mejor. Está muy bien, y es muy interesante cuando tienes puntos de vista en común con otras personas, porque te identificas… Pero cuando hay confrontación de ideas, es ahí cuando empieza el enriquecimiento.

HT: En caso de que exista, ¿es real o se adapta a una tendencia global?

MB: Siento que aquí lo que importa son las raíces, porque creo que es lo que marca. En mi opinión creo que la globalización ha sido positiva en el aspecto cultural, porque nos enriquece encontrarnos con otras culturas, otros pensamientos, cada uno va cogiendo lo que le parece interesante y se va enriqueciendo. Y tener esa capacidad para abrir la mente y coger aquello que no es propio del sitio del que tú eres… Pero tu raíz y tu ADN permanece, entonces cada uno lo va reinterpretando y adaptando según cómo lo va sintiendo.

HT: En el anterior artículo de Nordés, Ricardo de Cenlitrosmetrocadrado recalcaba la importancia de la existencia de “un tejido artesanal muy vivo” en esa efervescencia del diseño gallego. Es un valor que, por tu forma de diseñar, está presente en tu marca.

MB: Sí, también creo que es un valor, pero no creo que, en mí, tenga que ver con el hecho de ser gallega, sino por mi forma de entender la moda, mi trabajo, el concepto y filosofía de la marca. Pienso que mi trabajo tiene una parte de manufactura que es un valor. Lógicamente, hay un subconsciente que sí que está ahí: hay una raíz, porque soy de aquí, mi familia es de aquí, porque tengo un sentimiento gallego. Y es evidente que mi subconsciente se ha nutrido de otras vivencias y de otros lugares, aun así, hay una base fundamental que, de manera inconsciente, se ve reflejada. Pero de manera consciente, creo que no podría explicarte en qué se refleja en mi trabajo que soy gallega. Es verdad que en Galicia hay muchísima artesanía, mucha tradición, pero creo que a mí eso no me ha influido.

HT: ¿Cuáles crees que son los motivos de la importancia nacional e internacional de Galicia en el sector textil?

MB: Sinceramente, en mi concepto de moda, no creo que haya un referente en Galicia en el ámbito internacional, pero sí en el nacional. Creo que es una realidad, porque en Galicia hay muchísimos diseñadores con nombres de mucho peso. Pero estoy hablando de una de las dos vertientes de la moda. Es evidente que, en la otra vertiente, hay otra realidad que es Inditex, con la que puedo sentirme más o menos identificada. En cualquer caso, es una realidad que desconozco, me es ajena.

Y luego, en los años 80, formando parte de un producto de comunicación y marketing, más o menos efectivo o más o menos positivo para los que vinimos detrás, se creó el conceptomoda gallega. No deja de ser una realidad que nos ha afectado. Hay muchísimos diseñadores que han hecho muchísimas cosas y a los que nosotros debemos mucho, porque nos han abierto camino.

No obstante, responde a una realidad nacional y no internacional. Creo que, de hecho, en España nuestra asignatura pendiente es que la moda española sea reconocida. Ya empezamos a estar en los circuitos internacionales, porque en España hay muchísima creatividad, pero nos falta apoyo por parte de la industria, que es lo que tienen fuera. Por ejemplo, en Italia la industria apoya al diseñador, aquí la industria anula al diseñador como persona, como nombre, queda relegado a la marca o la empresa. Y no hacen una apuesta por la creatividad, ni la formación, ni la individualidad. Allí la industria apoya al diseñador, fuera de España, te acoge un grupo como Louis Vuitton y, si tú eres bueno, va ir tu nombre firmando las colecciones de la marca. Tú no desapareces y, todo lo contrario, creen que tú les aportas un valor añadido. Creo que aquí nos falta ese apoyo, reconocimiento, y en el momento en que lo tengamos, podremos estar a la altura de cualquier otro país de referencia. No considero que sean más creativos que nosotros.

Por otro lado, soy un poco anti-etiquetas. Partiendo de que entiendo la moda como algo global, me chirría un poco que se me etiquete como “moda gallega”. Pero es evidente que existe, hay una marca y hay una moda gallega, pero internacionalmente es inexistente.

HT: Estoy de acuerdo con tu respuesta, pero también me estaba refiriendo a que, desde Galicia, que es un área bastante pequeña, se está produciendo a una escala global. Y no solo Inditex, Bimba y Lola, Carolina Herrera (STL), Adolfo Domínguez… y me dejo muchos. Lo que se hace aquí se está vendiendo en todo el mundo.

MB: Hay mucha gente que apuesta por la moda gallega, evidentemente, aquí hay muchos talleres de confección, proveedores de tejidos que están asentados aquí en Galicia y en el norte de Portugal. El hecho de que aquí haya muchísimos diseñadores, crea que muchísimas empresas se posicionen aquí y no en otro punto de España quizás más estratégico; nosotros estamos en una esquina que no está muy bien conectada, tendría mucho más sentido que se situasen en Madrid. ¿Por qué están aquí? Porque hay muchísimos diseñadores y por eso hay muchísimos proveedores… Y sobre todo ahora que se tiende a la localización, en vez de a la deslocalización. Estar en otro sitio te dificultaría la logística, pero hablo más de logística que de creatividad, que es lo esencial y el valor real de lo que luego va a ser el producto.

Algo Galicia siempre ha tenido -lo descubrí hace poco- es muchísima cultura textil desde el siglo XIX. Aquí se producían los tejidos, y desde ahí se llega al diseñador. Desde la industria y la materia prima se llega a los creadores. Por eso siempre hubo una cierta sensibilidad y por eso siempre hubo muchos creadores gallegos. Y a raíz de ahí muchos más.

Agradecimientos: María Barros y Tania González

Instagram de María Barros

Autora: Hita Tenreiro

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