Partiendo de la figura de Ron Arad se introduce qué es el postindustrialismo en el mundo del diseño de producto, analizando en qué condiciones se diseña en la actualidad.
Muchos hemos oído hablar del diseñador de producto Ron Arad, incluso puede que al mencionar su nombre ubiquemos unos cuantos de sus diseños producidos en serie. Pero es interesante saber que muchos de estos productos en sus comienzos no fueron concebidos para ser fabricados en masa, ya que pertenecían al postindustrialismo, un movimiento que surgió en los 70.
Después del “fordismo” y la fabricación en cadena, cuando se desató la crisis del petróleo de 1973, la producción industrial se vio afectada. Como resultado, se genera este movimiento que consiste en utilizar en mayor parte los servicios y recurrir a objetos que están más cerca de la artesanía que de la industria, por lo que son únicos. Los diseñadores que seguían este planteamiento se mantenían al margen de las fábricas, creando sus propios diseños con mayor libertad y creatividad.
Al diseño postindustrial se le denomina también “arte funcional”, ya que al ser piezas únicas y diferentes, se vuelven piezas de arte con una utilidad.
Los dos diseñadores por los que principalmente se conoce este movimiento fueron Tom Dixon y Ron Arad, que crearon objetos cotidianos que se salían de los estándares comunes, como por ejemplo un tocadiscos de cemento o la S Chair hecha de mimbre, que actualmente produce Cappellini con procesos semiartesanales o cambiando los materiales.
Según el pensamiento postindustrialista, los productos industriales están diseñados para ser consumidos, por lo tanto, tienen menos durabilidad, creando así la necesidad de comprar nuevos, lo que genera un círculo vicioso consumista. Basándose en esto, en los productos postindustriales, al ser piezas únicas, se genera un valor que hace que se aprecien como piezas duraderas y no desechables.
En la actualidad hay varias razones por las cuales existe algo parecido al diseño “postindustrial” (aunque los diseñadores que lo hacen no utilizan este término). La más destacada es la actual crisis. El panorama económico no motiva a las editoras a apostar por diseñadores emergentes y esto obliga a los diseñadores a buscar maneras de autoproducirse aunque sea de forma más artesanal.
La sostenibilidad es otra de las posibles razones que hacen renacer el postindustrialismo en estos momentos. Con el auge de la concienciación ecologista, parece que la vuelta a la creación de este tipo de productos ayuda más al medio ambiente que a la industria actual.
A la hora de hablar del postindutrialismo como un microactivismo puede que el actual carezca de la fuerza conceptual e intelectual del original , ya que se ha convertido casi en una tendencia. O quizá evolucione y sea el principio de una nueva etapa del diseño.
Artículo publicado en el nº 17 de la revista Abre el Ojo.



















