Se convoca por redes sociales a una gran multitud de personas para que realicen en un espacio público intervenciones espontáneas.¿Se puede interrumpir la cotidianidad?
“…las masas se rebelan contra su destino y pretenden actuar por sí mismas, pero esto conlleva un linchamiento. Las masas solo tienen la violencia como doctrina para combatir su destino”.
(José Ortega y Gasset)
Desde hace un tiempo, una infinidad de personas totalmente desconocidas forman una enorme cadena de comunicación, se movilizan a través de Internet o el boca a boca para llevar a cabo una acción organizada en un lugar público, para pocos minutos después desparramarse: los llamados flashmobs.
Si lo traducimos literalmente del inglés, podríamos hablar de “multitud instantánea” (flash: destello, mob: multitud). Realizan batallas de cojín, imitan cantes de pájaros, se dan abrazos gratis, cogen el metro sin pantalones… algunas veces se juntan 10 personas, otras 100 o 1.000. Después aplauden los mobberos y todo se disuelve como si nada hubiera pasado bajo la norma “Get in, get out”. ¿Un blinddate entre muchos artistas callejeros normales o un buen spot publicitario efímero sin producto?
¿CÓMO FUNCIONA?
A través de redes sociales, blogs, foros, comunidades virtuales, etc., llega una convocatoria con el día, lugar y la hora exacta del flashmob. Se sincronizan los relojes bajo una hora oficial. Muchas veces ni sabemos quién nos reúne, ni dónde, ni el tipo de movilización que se realizará (ya que eso se comunica en el mismo lugar del encuentro). Otras veces sí que lo sabemos porque tenemos que prepararnos a conciencia: hay que aprenderse una coreografía o una canción. Podríamos hablar de pseudoobras de teatro absurdas en la vía pública: centros comerciales, la calle, parques, andenes, escaleras metálicas, halls de hoteles, etc.
SU FINALIDAD
El propósito puede evolucionar o cambiar, pero generalmente tienen como único objetivo entretener, divertir y sobre todo impactar. Se extienden cada vez más por las metrópolis europeas e incluso por todo el mundo. De la nada se reúnen un grupo grande de personas para desarrollar una actividad curiosa que dura entre dos y diez minutos máximo. Podríamos hablar de mini-happenings inofensivos. Al flashmobbero le encanta ese escalofrío de felicidad que experimenta, se siente parte de una comunidad que ni siquiera conoce. Cuanto más rápido termine, mejor. Eso da pie a testimonios contradictorios, muchos rumores y lo que queda es una fantasía, un delirio maravilloso.
SMARTMOBS
No podemos confundir el flashmob con el smartmob. Los matices sociales y políticos convierten los flashmobs en smartmobs. El FM quiere alabar el presente y necesita deshacerse de mucha energía y el SM vive de la injusticia y la rabia y exige agarrar y cambiar el futuro. Es como si se tratase de un auxilio-mob que se convoca con fines políticos o reivindicativos. Desde 2002 se habla del comienzo de los smartmobs, tras la publicación Smartmobs: The Next Social Revolution del teórico de medios estadounidense Howard Rheingold, que entonces predijo que la gente usaría las nuevas tecnologías de comunicación para autoorganizarse y coordinar las acciones a tiempo real, ya que los medios de comunicación se fusionan: los PC, Internet y los móviles. Rheingold cree en un largo futuro de los smartmobs. Podríamos decir que pertenecen más bien a los países en vías de desarrollo, y los flashmobs a nosotros, los satisfechos.
FLASHMOBS PUBLICITARIOS, FAKEMOBS
La publicidad busca otras herramientas de comunicación y estas convocatorias espontáneas han captado su atención. Les atrae el gran potencial de repercusión mediática y la oportunidad de renovarse. Nosotros, los consumidores ya estamos saturados y aburridos, prestamos más atención a las cosas que nos interesan realmente o las que nos llaman la atención por su creatividad o ingenio. Buscamos ya algo fresco y francamente llamativo. La publicidad se ha dado cuenta e intenta realizar estos fakemobs publicitarios entre clientes que conocen su marca. De esa manera matan dos pájaros de un tiro: no se produce desconfianza y obtienen una repercusión mediática gratuita.
IMPROV EVERYWHERE
Una de las flashmobs que más repercusión ha tenido fue la Frozen Grand Central, que en febrero de 2008 consiguió que más de 200 personas se quedaran “congeladas” durante cinco minutos en uno de los espacios más emblemáticos de Nueva York.
Esta acción la consiguió un grupo performance: Improv Everywhere. Fue fundado en 2001 por Charlie Todd, que empezó haciendo asombrosos flashmobs en Nueva York y ha acabado organizándolos por todo el mundo. A RTVE.es le explicó: “Lo nuestro no es algo comercial, ni buscamos nada en concreto. Sólo pasarlo bien. Yo soy cómico, y me encanta ver la reacción de la gente ante situaciones absurdas, o curiosas, o simplemente cuando se encuentran cosas raras por la calle. Y eso es lo que pretendemos hacer con nuestras acciones”. Improv Everywhere lleva ya más de 100 acciones de escenas de teatro estudiadas con unos cuantos actores y muchos participantes. Desde 2005 documentan todos sus flashmobs en su página web y en su canal de You Tube, que han sido vistas más de 100.000.000 veces.
Está claro el potencial que puede llegar a tener un flashmob. Espero que no se confunda nunca con una convocatoria de carácter social. ¿Arte, happening, performance o broma? Según el motivo u objetivo, los términos pueden variar. Le Monde lo definió como “un extraño ritual urbano”, lo que me parece acertado. Simplemente vamos a participar, divertirnos, ver las caras asombradas de la gente y llevarnos la experiencia en nuestra mochila. Simplemente eso.
Aquí tenéis algunos ejemplos de flahmobs:
Black Tie Beach:
Human mirror:
No Pants Subway Ride 2009
Artículo publicado en el Nº 17 de la revista Abre el Ojo.



















